Caminando con Blanca. Noche mágica

caminandoblancaLos Reyes finalizan la Navidad con su noche mágica, la que va dedicada a cada niño, la noche más larga y de más nervios. Blanca, como todas las madres, espera la llegada de sus Majestades después de acompañarlos durante el recorrido en la cabalgata de su pueblo cogiendo caramelos como si fuera una niña más, disfrutando a la vez que recuerda cuando era pequeña, la ilusión de aquel cinco de enero, lo largo que se hacia aquel día dándole vueltas a la cabeza para saber si le traerían todo lo que ella había escrito en su carta.

Se le venían a la mente los patines que tanto deseaba y aquel órgano, y sobre todo cientos de caramelos y chocolatinas que adornaban cada paquete envuelto.

La mañana del seis ya llegó y su infancia se quedó atrás para contemplar a día de hoy la ilusión y la sonrisa de su hija, la mirada emocionante de no saber a que jugar primero, el asombro de ver que sus tres Reyes Magos se habían comido el turrón y bebido las copas que ella preparó antes de acostarse. Ya pasó la noche mágica se marcho la Navidad, Blanca retira una a una cada bola del árbol, el Belén lo guarda en su caja a la espera de que pase todo un año para volverlo a desembalar y comenzar de nuevo la historia de los días mágicos.

Nochebuena, navidad, nochevieja, año nuevo, villancicos, los Reyes Magos, ilusiones, recuerdos… Caminar en estas fechas ha sido para Blanca como un paseo en trineo; con un paisaje blanco y desconocido, como este año que empieza; y con momentos que dejan huella, como los surcos del trineo sobre la nieve. Pero su mejor recuerdo de estos días fue la mañana de Reyes, en la que el mejor presente era sin duda la sonrisa de su hija, la cual no cabía envuelta en ningún papel de regalo.

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