Caminando con Blanca. Miedo

caminandoblancaAl hablar de poesía pensamos solo en el amor, cuando hay miles de poemas llenos de sentimientos muy diversos y miles de historias repletas de emociones. Blanca se acomoda con un libro en la mano observando por la ventana cómo cada gota de lluvia cae en el suelo de su terraza. Contempla el paisaje mojado y cómo el aire hace mover los árboles. Una imagen bucólica que sin embargo le produce un nudo en el pecho. El cielo cerrado le provoca sentimientos que la hacen dudar de que ella pueda comerse el mundo, empieza a pensar que son muchas las veces que el mundo se la come a ella, ¿miedo?

Por mucho que las mujeres se enfrenten a él son bastante las ocasiones que incluso unas gotas de agua pueden parecer ríos, a pesar de lo dura que parezca y aunque se crucen mares y montañas el miedo es aquel indeseado compañero de viajes. Blanca nunca lo ha tenido fácil, sabe muy bien lo que siente, pero esa ventana por la que mira a su terraza, esas nubes cargada de agua, esas gotas que hacen ruido al caer… muestran la debilidad de una mujer que por mucho que emprenda nuevos caminos se caerá y se volverá a levantar, el miedo le acompañará a todas partes, pero le ha echado un pulso y sabe que algún día podrá con él.
Blanca cierra su libro con cientos de poemas, lo guarda para otra mañana, al fin deja de llover. Por muchas gotas que hagan que el camino resbale Blanca se ha puesto en marcha y el miedo lo ha dejado sentado en aquella terraza mojada. No preguntes por dónde anda el miedo que para caminar el más cobarde sigue siendo él.

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