Aroma a libro viejo

patrimoniomunicipalOtrora custodios de la fortaleza edificada ante la amenaza pirata, los gruesos muros de la Casa Fuerte Bezmiliana guardan, desde hace unos escasos días, en sus entrañas valiosos tesoros artísticos y bibliográficos pertenecientes al fondo público del ayuntamiento de Rincón de la Victoria. Y es que, hasta el próximo día 10 de enero, el monumental complejo erigido por Carlos III acogerá la exposición especial de más de 100 ejemplares pertenecientes al patrimonio municipal, constituido fundamentalmente a partir de donaciones. La muestra, dividida en dos (volúmenes y pinturas) se encuentra compuesta de libros, cuadros y fotografías; y pretende impulsar el diálogo entre la obra y la sociedad, facilitando el acceso de los ciudadanos a todos estos trabajos rescatados de un pasado que a día de hoy se antoja lejano y casi olvidado.

Abierta de martes a sábados, mañana y tarde, y también los domingos por la mañana, la exposición, de entrada libre y gratuita, ha sido organizada por los bibliotecarios Luis Bermúdez y Antonia Domínguez, que guiaron a ´La voz de hoy’ por todos y cada uno de los recovecos de la Casa Fuerte Bezmiliana, explicando diversos detalles y curiosidades a través de una visita inaugural, realizada el pasado jueves, a la que asistieron el alcalde de Rincón, Francisco Salado, junto con varios concejales del equipo de gobierno.

Gracias al recorrido guiado, este medio de comunicación pudo saber de primera mano que la muestra cuenta con un libro del siglo XVIII como volumen más antiguo. Se trata de Los ejercicios de devoción a San Luis de Gonzaga, fechado en 1787. Es preciso recordar en este punto que, según el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, está considerado libro antiguo todo aquel que ha sido impreso con anterioridad a 1958.

Volúmenes especiales y raros, curiosas muestras al alcance de la mano
Muchos de los documentos exhibidos en las dos salas habilitadas para la muestra son verdaderamente fascinantes. Es el caso, por ejemplo, de una curiosa novela negra escrita por el autor inglés Dennis Wheatley, que fue publicada bajo la apariencia de informe policial en el año 1936. Según parece, el autor pensó que este llamativo envoltorio supondría una novedosa manera de llamar la atención de sus lectores. Y acertó de pleno, ya que el escritor cosechó gran éxito sacando a la luz historias ficticias sobre asesinatos con la estética y formato de auténticas pruebas periciales. Como se indicaba previamente, en la exposición del archivo municipal de Rincón puede verse uno de estos libros. En concreto, dicho documento trae todos los detalles que uno pueda esperar e imaginarse: cerillas, colillas, pelos y cualquier otra prueba pericial que ayude a resolver el crimen en cuestión.

Cerca del escrito de Wheatley se halla un libro de historia desplegable de gran formato. De hecho, los distintos tipos de formatos posibles y su origen, se recogen y explican en otro lugar de la muestra. Muy cerca de ellos el visitante podrá encontrar la guía de barcos perteneciente a un museo naval. Fue editada en 1936 y goza de un peculiar elemento diferenciador, y éste no es otro que la inclusión de imágenes dobles, que simulan tener relieve al ser vistas a través de unas gafas ‘3D’, aquellas que poseen una lente color rojo y la otra verde.

La muestra ofrece al que se acerque la visión de antiguas antologías de la obras de Juan Ramón Jiménez y Jacinto Benavente, entre otros. La novela Niebla, de Miguel de Unamuno, viene presentada en una edición de libro de bolsillo realmente minúscula, muy llamativa. Un volumen formado por un compendio de mapas impreso en el siglo XIX (1899) es otra de las joyas de la exposición. Éste recoge entre sus páginas 7.000 topónimos, todos ellos escritos en latín, e ilustraciones grabadas en cobre.

Antiquísimos vinilos para la práctica de español entre los extranjeros
Entre la cantidad de obras exhibidas en la Casa Fuerte Bezmiliana hay, asimismo, un hueco para los idiomas. Se trata de dos métodos de enseñanza de español para extranjeros (en francés e inglés) que traen documentos anejos: vinilos, para practicar el oído; gamuzas, para limpiar los discos; y pequeños libros teóricos.

A la hora de confeccionar el centenar de ejemplares de la muestra se ha llevado a cabo una selección intentando resaltar no sólo la antigüedad del libro sino alguna otra característica que lo haga destacable: desde la singularidad de la edición hasta alguna rareza (ilustraciones, el autor…), pasando por elementos intrínsecos de cada libro. Y, para facilitar la comprensión y aprendizaje de los visitantes, los volúmenes de la exposición aparecen acompañados de dos descripciones. La primera de ellas responde a una ficha en la que se especifican las principales características del ejemplar (autor, título, editor, lugar de publicación, año, páginas, ilustraciones, etcétera), mientras que la segunda consiste en una nota con un pequeño comentario sobre el libro, mediante el que se destaca el aspecto interesante o curioso del mismo.

En las dos salas habilitadas dentro de la Casa Fuerte Bezmiliana son recurrentes los carteles informativos acerca de las distintas técnicas de restauración de documentos. Cada metodología reparadora mencionada lleva el aderezo de dos imágenes sucesivas en las que se ve el antes y los efectos posteriores al tratamiento de una obra. De igual forma, se han instalado paneles sobre los procesos de conservación de ejemplares y los diferentes tipos de encuadernación.

Reproduciendo las palabras de los bibliotecarios responsables de la exhibición, se trata de que cualquier persona visite la exposición y disfrute con la contemplación de ejemplares originales, curiosos y vetustos; rarezas ajenas a lo que actualmente nos resulta cotidiano. “Los visitantes podrán sentir y oler el aroma a libro viejo; incluso podrán hojearlos y cogerlos entre sus manos”, afirma Luis Bermúdez, emocionado ante la muestra ya inaugurada. La Casa Fuerte Bezmiliana cerrará sus puertas el próximo 10 de enero. Hasta esa fecha, todos los rinconeros disponen de la oportunidad de adentrarse en sus rocosos y fortificados muros y, así, bucear en la Historia gracias a más de un centenar de ejemplares que nos retrotraen a un tiempo pasado; tiempo pasado que, de alguna forma, aún sentimos como nuestro, todavía un poco presente y, por tanto, no olvidado.

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