Ante la falta de financiación: crowdfunding

crowdfundingEn mi último artículo comenté a modo de introducción el fenómeno emergente de la economía p2p como una alternativa a la economía actual que se rige por unos principios muchos de ellos arcaicos y deteriorados por el propio tiempo y por el uso abusivo de la información de ciertos grupos.

Enlazando aquella noticia, me gustaría redactar un artículo de perfil más conceptual con el fin de que usted pueda adquirir conceptos básicos de una nueva economía que pronto será la moda de las noticias económicas de cualquier medio de comunicación, por tanto es importante que vaya familiarizándose con nuevos términos que se irán repitiendo cada vez mayor frecuencia. Dicho esto, en este artículo mi intención es adentrarme en el mundo del crowdsourcing; para fijarme especialmente en un fenómeno que está adquiriendo cada vez más importancia desde hace unos años: el crowdfunding. Posiblemente le suenen estos términos por haber sido mencionados en algún medio de comunicación y es más que posible que no les haya prestado excesiva atención por parecer lejanos a las necesidades del perfil medio de un ciudadano, sin embargo detrás de esta nomenclatura anglosajona se esconde una radical respuesta de la sociedad al rígido sistema económico instaurado. Como ya comenté en mi último artículo, la tecnología está permitiendo interconectar a todos los agentes de igual a igual, suministrando la información de manera directa y rápida.

Entonces, ¿qué es el crowdfunding?
Básicamente es un sistema de financiación colectiva basado en la cooperación en donde una infraestructura de plataformas web pone en contacto a creadores de proyectos con agentes con capacidad de financiación (profesionales o no).
En este proceso, el emprendedor realiza una descripción de su proyecto, especificando además la cantidad requerida para la financiación, el plazo de recaudación y las recompensas que obtendrán los financiadores. Durante el periodo de recaudación los emprendedores promocionan su idea en todos los medios posibles con la intención de obtener el 100% de la financiación. Transcurrido el plazo y según el tipo de acuerdo alcanzado caben varios resultados: se consigue la financiación requerida y se procede con el proyecto, no se consigue el 100% de lo pretendido y se acaba el proceso o no se consigue el total pero se inicia con lo obtenido.

La financiación colectiva comenzó con más fuerza en proyectos de carácter cultural tales como libros, películas, discos de música, videojuegos, etc. Siendo actualmente la más conocida dentro de la sociedad. En este ámbito el crowdfunding funciona a través de un sistema de financiación – recompensas (reward – based) ya que los financiadores funcionan como mecenas, es decir, aportan una cantidad económica a cambio de una gratificación, reconocimiento en los títulos de créditos, preferencia en ciertos productos, precios reducidos, etc.
Sin embargo en los últimos años las diferentes necesidades de financiación de la sociedad han desembocado en nuevas vertientes más complejas del crowdfunding, creando así un fenómeno mucho más maduro y realista ante las circunstancias económicas:
Crowdfunding y donaciones: es usado por entidades sin ánimo de lucro y los donantes no reciben nada a cambio.

Crowdlending: surge como respuesta a las duras restricciones de las entidades financieras. Las plataformas online permiten interconectar a los prestatarios cuando presentan una solicitud de financiación con todo tipo de grupos de prestamistas (de pequeños ahorradores a grandes instituciones). A cambio del préstamo los prestamistas reciben un interés previamente pactado y la plataforma recibe una comisión (ya que evalúan los posibles riesgos de los prestatarios y reclaman las deudas no pagadas). Se podría decir que el crowdlending funciona mediante la ley de oferta gracias a un sistema de subastas en donde las operaciones se casan de acuerdo a las preferencias de rentabilidad – riesgo.

A este sistema principalmente recurren empresas del sector industrial y del sector servicios con necesidad de financiar su circulante o bien para expandir su actividad.

En Reino Unido (con Zopa, Funding Circle, etc) y EEUU (Lending Club, Prosper, etc) este sistema está bastante extendido, mientras que en España aun se encuentra en proceso de desarrollo.

Equity Crowdfunding: esta vertiente está especialmente enfocada para financiar nuevas empresas, principalmente startups debido a su dificultad para encontrar financiación por vías tradicionales por el elevado riesgo que conllevan.
Los prestamistas reciben a cambio participaciones de la empresa que de resultar viable el proyecto redundaría en futuros beneficios.

Estas dos últimas modalidades, debido a su fuerte expansión y con el fin de establecer la mayor seguridad posible en el sistema, se están viendo inmersas en una regulación legal que en el caso de España está siendo objeto de debate en la actualidad al estar la norma en consulta pública.

Pero si hay un concepto que define este sistema y todas sus ramificaciones, es el de comunidad. Una comunidad que camina hacia un mismo objetivo mediante el apoyo mutuo, que evoluciona hacia un sistema integrado de ideas, participación activa y financiación directa.
Gracias al crowdfunding las barreras físicas caen y se establece un fuerte nexo entre las ideas y sus potenciales clientes, pudiendo obtener de ellos una evaluación veraz y variada que permite aumentar las probabilidades de éxito de un proyecto que es más fácilmente moldeable bajo esta premisa. Esta menor incertidumbre posibilitará el desarrollo de la creatividad y de proyectos que en la actualidad se considerarían muy arriesgados por la dificultad de elaborar una correcta investigación de mercado que determine con exactitud el nicho de mercado potencial. Ahora se podrán crear nuevas herramientas que permitan establecer comunidades de “early adopters” (probadores de productos en primicia para testearlos) y dialogar con los clientes potenciales para poder configurar el proyecto hacia el éxito, es decir, hacia lo que demanda la sociedad.

Sin embargo, en este contexto de bondades, la propia sociedad debe diseñar nuevos hábitos y una nueva cultura emprendedora que permita el equilibrio para este sistema; en el caso del equity crowdfunding la empresa queda repartida entre varios inversores que requerirán de una transparencia y de un plan de comunicación que a día de hoy está lejos de alcanzarse (no hay más que ver el caso Gowex) bien por cultura empresarial bien por desconocimiento de operativa.

Habiendo llegado a este punto del artículo queda decir que el crowdfunding ya no solo es un sistema de financiación directa entre los diferentes agentes de la sociedad, sino también una potente herramienta de marketing al alcance de cualquier emprendedor que conecta activamente las ideas con los clientes potenciales. Esto favorece enormemente la capacidad de creación dejando como límite la capacidad de creativa del ser humano.

Como ya dije en mi artículo de la economía p2p: la sociedad mediante la cultura de la participación activa y la creación está logrando sacar a la luz sistemas apoyados en la tecnología como medio “físico” que dejan en entredicho a la actual economía y sus organismos de control. Es por ello que reinventarse y adaptarse a las nuevas corrientes es necesario; la nueva regulación del crowdfunding podría ser un ejemplo si finalmente se escucha a las partes más afectadas por las nuevas leyes como al parecer se está haciendo.

Alejandro García-Ortega Morales: licenciado en Economía y con dos maestrías en fiscalidad y MBA. He trabajado como asesor financiero y como gestor comercial de empresas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.