Ángeles de trapo es la compañía de títeres que mueve los hilos desde Rincón

angelesdetrapoÁngeles de trapo es una compañía de teatro de títeres formada, en esencia, por Julio Gallo y Iolanda Atalla quienes hace 30 años comenzaron con este oficio al otro lado del charco, como suele decirse, ya que ellos son de Montevideo (Uruguay) y Río Grande (Brasil), respectivamente.

Hace ahora 10 años, cargaron con sus hijos y sus bártulos para instalar su residencia en Rincón de la Victoria, donde reconocen se sienten “muy a gusto por la alegría y simpatía de los andaluces”. Han llevado sus espectáculos por medio mundo ya que no solo han desembarcado en las diferentes ciudades españolas, sino también europeas y latinoamericanas como participantes de festivales y muestras de teatro.

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Viajeros del Carrusel es la última obra que han llevado a escena con títeres autómatas, animados por un mecanismo. Destacan que en su profesión de titiriteros hay que saber “adaptarse”, a las inclemencias del tiempo, a los cambios de última hora, al paso de los años…y en eso ellos demuestran su valía y la pasión por lo que hacen.

Julio, que es un uruguayo simpático y charlatán, toma la palabra para acercarnos a su oficio del que se siente “un viejo maestro titiritero” al que aún le quedan muchas obras por llevar a escena con las que hacer disfrutar a su público más fiel: los niños y niñas de todo el mundo.

¿Cómo empezasteis a hacer teatro de títeres?
Tuve la suerte de muy pequeño, en el colegio donde estaba, en los Salesianos, se estimulaban las actividades culturales, el teatro… y desde que vi los títeres me fascinaron, así que junto a otros dos compañeros hicimos un retablo de madera con ayuda de nuestros padres y desde los 12 años poco a poco comencé a hacer teatro de Títeres. A veces lo compaginaba con otro trabajo, pero nunca lo dejé. Y en el 81, conocí a Iolanda en el grupo de teatro de la Universidad y el destino quiso que comenzáramos a caminar juntos en este mundillo.

¿Qué recuerdos o anécdotas tenéis de esos inicios?
Era divertido cuando Iolanda apenas sabía español y tenía que interpretar a personajes como Caperucita Roja, le daba un acento un tanto especial. También, cuando nacieron nuestros hijos con 6 ó 7 meses nos los llevábamos y poníamos su cochecito detrás del retablo porque sabíamos que se quedaban quietos toda la función y los podíamos vigilar.

Habéis acudido a cientos de festivales, ¿os quedáis con alguno?
Los festivales internacionales son lo más divertido del oficio de titiritero porque viajas, te encuentras con colegas de otras ciudades, aprendes en los talleres y actividades paralelas que se organizan. Hay muy buen ambiente y cada año vas a uno diferente. Está el de la Herradura, el de Cuenca, el de Madrid, el de Tolosa…Este año vamos a La mostra d’igualada en Cataluña. No podría elegir solo uno, ¡hay tantos!

Hacéis títeres en español, en portugués, ¿y si vais a Francia?
Lo hacemos sin texto, como el último espectáculo que tenemos. Hay muchas técnicas en los títeres, desde el guante o la marioneta, hasta los mecanizados que se mueven por sí solos. Y también es importante decir que nos apoyamos mucho en la música, que es Iolanda quien se encarga de adaptar las partituras de temas clásicos al piano eléctrico o al acordeón.

¿El teatro de títeres es solo para el público infantil?
Siempre es un teatro familiar, por aquello del niño que llevamos dentro. No debe haber ninguna obra que solo sea para niños, sin embargo, sí ocurre lo contrario, que algunas solo son para adultos. El público infantil es universal, no importa los años o dónde sea, son muy agradecidos y entusiastas.

¿Quién escribe las historias?
Lo que más hacemos es adaptar al lenguaje de los títeres de obras como El Quijote, El Cid, Tres cuentos de Andersern, Dickens. También tenemos historias propias como el último espectáculo de Viajeros del Carrusel, que es teatro visual. La he escrito yo. Suena paradójico porque no tiene diálogos, pero hay que escribir las escenas, el desarrollo…

¿En qué se basan?
Lo fundamental es pensar que se puedan hacer con títeres, es decir, que los actores no lleguen a eso o sea más complicado o costoso de realizar con personas. Por ejemplo, El traje nuevo del emperador, que es una obra donde se cambia mucho de vestuario y supone un gasto para la compañía, nosotros con cambiar el guante de color tenemos suficiente.

¿Qué es lo más complicado de ser titiritero?
La relación con el títere, el darle vida, porque no deja de ser un objeto. Si no estás acostumbrado cuesta animarlo porque el títere tiene un papel principal en la obra.

¿Algún personaje de todos estos años al que le tengáis especial cariño?
En el títere de guante, que se hace con un retablo, se utiliza la figura de un presentador, y en Uruguay creamos unos bebés a los que tenemos mucho cariño.

¿Quién se encarga del atrezo?
Lo hacemos nosotros, con la ayuda de nuestros hijos. Esto es una compañía familiar, yo tengo la idea y ellos la mejoran y la llevan a cabo. Algunos son complicados de transportar, se nos quedó chica la furgoneta con éste último que pesa casi media tonelada y tuvimos que comprar un remolque. Luego hay otros que caben en una maleta. Todo buen titiritero debe llevar una maleta de herramientas porque con los transportes e imprevistos de última hora puedes tener que arreglar alguna pieza justo antes de la puesta en escena.

¿Es fácil ganarse la vida como titiritero?
Si eres bueno sí. Es sencillo decir esto, después de 30 años, pero los inicios nunca son fáciles porque tienes que aprender el lenguaje. Pesa la trayectoria y el reconocimiento por los años que lleves en el oficio, pero ahora es obligado arriesgar. Los jóvenes lo tienen fácil para aprender con manuales, vídeos y sobretodo de la experiencia de viejos maestros como yo.

¿Ha cambiado mucho la profesión en estos 30 años?
Ha evolucionado para bien y mas aquí, porque Uruguay es muy pequeño pero aquí en España yo pienso que más que evolucionar el teatro de títeres se está adaptando a la situación con las nuevas posibilidades que ofrecen las tecnologías, con la situación económica y social que vive el país. El títere siempre se ha sabido amoldar para seguir adelante.

¿Qué es lo que más os gusta de vuestra profesión?
Podemos viajar y conocer lugares. A veces te pegas 18 horas de carretera, suerte que todos conducimos y nos vamos rotando. Hemos conocido muchas ciudades que si no fuera por esta profesión no habría pensado en ir. Cuando podemos aprovechamos y nos quedamos unos días más donde se realiza el festival para conocer los alrededores.

¿Qué proyectos tenéis?
Poner en escena el próximo espectáculo que estoy escribiendo. Da mala suerte contarlo, así que solo diré que vamos a empezar hacer las maquetas. Es una meta muy grande porque hay que afrontar la construcción del atrezo, los títeres, la adaptación de los temas musicales… ahora está sobre papel. Lleva mucho tiempo. En nuestro caso, porque somos una compañía familiar y nosotros lo hacemos todo. Desde que tienes la primera idea hasta que la llevas al escenario pueden pasar dos años. Me da ansiedad de pensarlo, pero si lo queremos hacer bien, tiene que ser así.

ENTREVISTA PUBLICADA INICIALMENTE EL 19 DE ENERO DE 2014.

Más información: http://www.angelesdetrapo.com

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Victoria Contreras
Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

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