Algo se muere en el alma

aeropuertoEnero no solo se hace cuesta arriba por el frío, los gastos, el inicio de año y los propósitos a cumplir. Se hace duro porque en navidades muchos volvieron a casa para pasar unos días con los suyos y ahora retornan a Madrid, a Londres, a Guatemala…y nos dejan aquí en la Costa del Sol sí, pero abrumados por este futuro desalentador para muchos jóvenes.

La mayoría se han ido sin saber cuándo volverán, la mayoría quisieran estar aquí, donde han vivido, donde han estudiado, donde residen sus familiares y amigos, la mayoría les divierte por momentos elcontar las aventuras que viven en sus nuevos países de acogida, las experiencias con las que van llenando sus mochilas, pero en el fondo todos quieren lo mismo: volver, y no solo por Navidad.

Algunos tienen la suerte de compartir destino con la persona amada, otros de ser valorados profesionalmente, muchos conocen grandes compañeros de viajes, pero cada vez más se publican testimonios con las grandes verdades. No todo es tan sencillo, no es suficiente con hablar inglés para trabajar en Alemania, no todo el mundo tiene un puesto de trabajo cualificado ni para el que ha estudiado durante cinco años, no a todos los reciben con los brazos abiertos.

Y yo me pregunto, ¿hasta cuándo vamos a seguir despidiéndonos de nuestros seres queridos una y otra vez porque este país no da una oportunidad a los que están preparados para ser los mejores arquitectos, enfermeras, periodistas…? Hace muchos años, se utilizaba el término “operación retorno”, pero yo hace tiempo que dejé de oírlo y eso me inquieta, a veces tanto, que casi se me quitan las ganas de viajar al extranjero, no vaya a ser que me encuentre las fronteras cerradas a la vuelta.

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