Algo está cambiando

labolsaDesde el último trimestre de 2013, España como un enfermo vegetativo sin apenas esperanzas para nadie, recluido en una habitación a la espera de lo inevitable ha empezado a presentar síntomas muy leves de vida. Es difícil de creer y más si pensamos en muchos datos que ya nos sabemos de memoria, pero en economía se impone una máxima como si de una ley universal se tratara: todo aquello que sube tiende a bajar y su contrario también. Déjenme explicarles.

A pesar de encontramos con una endemia de múltiples caras y con cierta apariencia de perpetuidad, es posible discernir ciertos signos que podrían situarnos en una etapa inicial de recuperación:
El primero en llegar a nuestros ojos es el índice FEDEA de actividad económica, compuesto por varios índices (producción industrial, sentimiento económico, matriculación de turismos y consumo de energía) y que después de cinco años alcanza valores positivos. Simplemente nos está diciendo que la actividad económica está mejorando levemente.

Pero si queremos hablar en un sentido más tangible en nuestro día a día, deberíamos echar un vistazo al empleo. Aquí nos encontramos con un sabor agridulce, pero es un gusto necesario y lógico. Cierto es que ha experimentado una mejoría en estos últimos meses del 2013, pero también es cierto que ha sido a base de contratos temporales y muchos a tiempo parcial, con unos salarios ajustándose a la baja y generando una disparidad con los sueldos de los directivos que son más altos.

Posiblemente leyendo esto, uno se sienta ofendido por una realidad tan dañina, pero lógicamente esos contratos son el primer paso de unas empresas que hasta ahora no daban nada y que esos sueldos bajos son ajustes de costes y que si queremos verlo por el lado positivo pueden facilitar las contrataciones en ciertos casos. Si debo excusar esos altos salarios de los directivos podría decirles que es un síntoma de recuperación, ya que ante la luz del túnel primero pensamos en nosotros mismos, después en los demás.

Sí, la frase “los salarios están bajando” no deja de navegar por nuestras mentes, pero también lo están haciendo los precios y este ajuste aparentemente amenazador por la deflación si persistiera en el tiempo (una espiral negativa en la actividad economía y en la riqueza de nuestros hogares por una continua bajada de precios), no deja de tener un tinte coyuntural según fuentes especializadas. Por esta razón y rezando que así sea, es un punto de apoyo para los presupuestos familiares.

Siempre es interesante mirar cómo está la Bolsa, creo que es un indicador de futuro bastante fiable. Su tendencia es alcista y con gran actividad que muestra una gran confianza en las empresas nacionales.
Y cómo no, la famosa prima de riesgo, de la que apenas ya se habla en los bares, pero que ahí sigue, en valores que otorgan, por correlación, a nuestro país una financiación a través de deuda pública con unos intereses muy bajos.

Y mientras, se espera para este año un punto de inflexión en el flujo del crédito así como un aumento de inversión de bienes de equipo en empresas. Interesan bastante estos datos porque conllevarían a un aumento de la producción empresarial y por ende, una mayor contratación.

Podemos seguir hablando de más indicios, pero todos nos reconducirían a lo mismo: el país da señales de vida, pero sigue tumbado y debe levantarse, para lograrlo debe darse cuenta que necesita unas nuevas piernas (nuevos sectores productivos, creación de empresas capaces de contratar en un marco favorable, incentivos a la productividad, educación práctica, formación útil al desempleado, etc), pero eso es otra historia.

Alejandro García-Ortega Morales: licenciado en Economía y con dos maestrías en fiscalidad y MBA. He trabajado como asesor financiero y como gestor comercial de empresas.

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