Ahorro familiar energético frente al déficit tarifario

electricidadCada comienzo de año nos despertamos con un sempiterno mal agüero que forma parte del rito tradicional navideño así como todos sabemos que después del día de Reyes comienzan oficialmente las rebajas. Sin embargo, el que pudiera ser un debate nacional entre la multitud es tan efímero que no pasa de un simple comentario que secunda nuestra actividad rutinaria debido a la idiosincrasia del tema en cuestión. Su complejidad y la falta de transparencia no permiten al pueblo realmente conocer la naturaleza de un mercado que nos suministra un servicio tan básico y necesario como la energía eléctrica.

No es mi propósito en este artículo desgranar el contenido al detalle de este mercado, porque entiendo que no estamos para aburrir al lector, sino para otorgarle ciertos conceptos que le permitan tener una idea básica del mecanismo que trabaja más allá de la factura, que le deja ese semblante serio y sombrío cuando rasga el sobre que encontró en su buzón.

Intentaré “conectar” con usted: si nadie lo remedia, la tarifa de la luz, por desgracia, debería subir aun más. No, no se retire y siga leyendo pues quiero razonar el motivo de mi enunciado y para ello debemos situarnos con un breve repaso cronológico:

Entre 1988 y 1997 funcionó el Marco Legal Estable cuya máxima era la consideración del mercado eléctrico como un elemento estratégico en el país, por eso el Estado era el encargado de regular todo este sistema. En él, los consumidores asumían los costes que se generaban y el precio venía impuesto por la Administración.

Actualmente el mercado eléctrico funciona con cierta dualidad competitiva en la cadena generación-distribución-comercialización. Por un lado se liberaliza la generación y comercialización, mientras que se mantiene una regularización con la distribución de la electricidad. A su vez la factura refleja esta bipolaridad ya que la tarifa se compone de una parte fija y regulada, en donde el Estado asigna diversos costes del sistema al consumidor; la otra parte es una componente de mercado determinada por un mecanismo de subastas cuyo objetivo es casar la generación de electricidad y la demanda de los consumidores, el resultado es el precio por Kw / hora. Esta liberalización del mercado aun está en proceso de transición ya que la mayoría de los consumidores tienen contratada la Tarifa de Último Recurso (TUR) cuyo precio está revisado por la Administración.

A partir del año 2000 el Gobierno con el objetivo de contener la inflación ante una situación débil de las familias y empresas, así como de mantener una industria nacional competitiva establece una medida para que la tarifa eléctrica no supere el IPC (Índice de Precios al Consumo) de cada año. Sin embargo esta contención de la tarifa lleva a una situación deficitaria de las generadoras de electricidad al no cubrirse sus costes reconocidos por la Administración. Año tras año estas pérdidas han ido acumulándose, especialmente a partir del año 2005, y han quedado como deudas titularizadas y avaladas por el Estado para ir recargándolas año a año en el consumidor. Nace así el déficit tarifario, causa primordial de mi enunciado anterior y cuya monto actual se estima en más de 26.000 millones de €. Una anomalía agravada además por severas ineficiencias del mercado como la sobrerretribución de centrales históricas nucleares e hidroeléctricas, barreras de entrada por elevados costes para nuevas tecnologías, pagos regulados a la energía ordinaria, costes generados por normas de diversa índole (especial mención la regulación de la Tarifa de Último Recurso) y en mucha menor medida unas subvenciones a las energías renovables mal enfocadas como fue el caso de la energía solar fotovoltaica (en general, estas subvenciones son efectivas por la fuerte externalidad positiva al medio ambiente de estas energías).

Este déficit supone un cargo en el precio futuro de la electricidad por aquello que no asumimos hoy en día. Realmente es un problema de gran magnitud porque no percibimos el verdadero coste y no estamos incentivados a tomar medidas de ahorro y eficiencia, así como también va más allá del ámbito familiar y limita al propio Estado para desarrollar ciertas políticas en el mercado eléctrico como las energías renovables.

Actualmente el Gobierno está acometiendo una serie de reformas para paliar esta situación crónica: rediseño de subvenciones más eficientes a energías renovables; reparto del déficit entre los consumidores mediante el recibo de la luz, las compañías mediante impuestos que si no me equivoco repercutirán también en el consumidor y el propio Estado; eliminación del sistema de subasta dejando el mercado mayorista para la determinación del precio (complejo tema por su opacidad y carácter especulativo); subida de la parte regulada y rebaja de la variable para favorecer a los consumidores con mayor consumo como familias numerosas (algo contradictorio si se quiere fomentar la eficiencia energética. Además de que perjudica a aquellos consumidores que poseen una vivienda vacía o consumen muy poco); etc .
Pero no me interesa entrar a fondo en estos pormenores y quedando a la espera del resultado de la reforma, propongo una reforma familiar mediante una serie de recomendaciones, recopiladas de la web holaluz.com, para mitigar las famosas subidas del recibo de la luz:

• Potencia contratada:
 Hay que ajustarla por la que usted realmente necesite. Resaltar que si usted tiene contratados más de 10 Kw en una instalación monofásica, si por su consumo puede permitirse bajar de esa potencia, el ahorro es realmente considerable.
 Puede probar con una tarifa con discriminación horaria. La clave será programar el uso de sus electrodomésticos en el periodo valle que es el más económico.
• Calentador eléctrico: ajuste la temperatura a lo realmente necesario e instale un programador, si no viene incorporado, para apagarlo cuando usted sepa que no se va a usar.

• Cocina:
 Consumen menos las de gas porque no necesitan calentarse.
 Si son de inducción o vitrocerámicas use sartenes y ollas planas y de un material que sea buen conductor del calor. Si cocina con la tapa puesta está claro que ganará en tiempo y consumirá menos electricidad.
 El fuego apáguelo un poco antes del tiempo de cocción, el calor perdura durante unos minutos y es energía que usted ahorra.
• Horno:
 No lo caliente a máxima temperatura pues no se calentará antes.
 Programe muy bien las veces que abrirá la puerta del horno porque la pérdida de temperatura es considerable.
• Microondas: hay ciertos platos que puede probar a cocinarlos en él, el ahorro puede llegar a ser de un 70% frente al horno.
• Electrodomésticos A+++:
 Si puede económicamente cómprelos, la inversión inicial es elevada pero el ahorro anual puede ser de un 60% aproximadamente.
 La vida útil de un electrodoméstico suele ser de 6-7 años aproximadamente, tenga en cuenta que más allá de este plazo, el consumo de su aparato puede que sea alto en comparación a las nuevas generaciones y merezca la pena cambiarlo.
• Lavadora:
 Use programas con temperaturas lo más bajas posibles.
 Cárguela lo más posible e intente hacer lavados según el grado de suciedad y no tanto por colores.
 Mejor los detergentes líquidos a los sólidos.
 Use descalificante para limpiar la lavadora.
• Frigorífico:
 No baje la temperatura de su nevera por debajo de 5 grados ni de 18 grados el congelador ya que aumentará el consumo eléctrico.
 Evite que los alimentos toquen la parte posterior del compartimento, así el aire no se estancará provocando una desigual refrigeración.
 Procure que sea “no frost” o evite que se creen capas de hielo ya que puede aumentar un 30% el consumo.
 No guarde alimentos calientes.
 Limpie la parte trasera un par de veces al año.
 No deje el frigorífico mucho tiempo abierto, por tanto ordene bien sus alimentos así actuará con rapidez.
• Iluminación:
 Elija colores claros en las paredes para reflejar mejor la luz solar.
 No permita que las bombillas adquieran suciedad ya que pueden perder hasta un 50% en luminosidad.
 No confunda voltaje con lúmenes. Mayor voltaje en bombillas se traduce en mayor consumo y no iluminan más.
 Adapte las bombillas a la iluminación que necesite en la zona, puede llegar a consumir un 20% más si usa para todos los sitios el mismo tipo de bombilla.
 Si puede tener habitaciones con orientación sur-suroeste-este mejor porque recibirán más luz solar.
Modo “standby”: evite usar esta opción.
Solo queda esperar qué soluciones se encuentran frente a este mal que está fuera del alcance de nuestras manos y que rivaliza con problemas tan graves como la viabilidad de nuestro sistema de pensiones o la generación perdida en el mundo laboral, entre otros. Mientras, puede ir aplicando los consejos propuestos, no son la panacea, pero su economía lo notará.

Alejandro García-Ortega Morales: licenciado en Economía y con dos maestrías en fiscalidad y MBA. He trabajado como asesor financiero y como gestor comercial de empresas.

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