¡AGUA!

aguaEl agua que hay en el planeta Tierra es la que hay, la que ha habido y la que habrá. Nunca ha habido, ni habrá, más agua que la que hay en la actualidad.

El agua que sale de nuestros grifos es la misma agua que bebieron los dinosaurios (la bebieron y la orinaron), la misma que corrió por los vasos liberianos de los helechos prehistóricos, la misma que se tiraba en la Edad Media, al grito de: ¡Agua va!, a la vía pública, la misma que bautizó el vino en las bodas de Canaán.

El agua, todos lo sabemos, nos lo han requeterepetido en la escuela, (y a pesar de ello es verdad), es absolutamente imprescindible para la vida.
Es mucho más valiosa que el oro, mucho más que el petróleo…Todos lo sabemos… pero no nos lo creemos, o no lo asumimos…

Sí. El aguas se renueva: se evapora, se condensa en las nubes y cuando llueve, cae otra vez sobre la tierra: limpia, clara, pura… incontaminada. La vieja agua. La eterna. Se filtra en la tierra y surge otra vez a la superficie, a veces al poco tiempo, a veces después de años, de un largo recorrido en el silencio del subsuelo.
Así ha sido desde siempre: siempre la misma y siempre nueva. Y hasta no hace mucho era suficiente. Podíamos beber en cualquier río en cualquier fuente… agua que corre, nunca mal coge. Pero ya la naturaleza no da abasto… ensuciamos tanto que no se puede depurar naturalmente.

Estamos llenando España de vertederos que contienen materiales altamente contaminantes, que tardarán años y siglos en degradarse. Tiramos todo tipo de sustancias tóxicas (metales pesados, nitratos, sulfatos, disolventes, petróleo y sus derivados etc.) y potencialmente productoras de dioxinas, en cualquier sitio, sin ningún control… y sin ser conscientes de que se mezclarán con las aguas subterráneas y, más pronto que tarde, saldrán por nuestros grifos.

Pensareis que estoy diciendo obviedades, y es verdad, pero sólo quiero poner de relieve que es imprescindible respetar y cuidar esta agua que no podemos multiplicar; que debemos preservarla porque en ello nos va la vida.

No podemos seguir sobrecargando la naturaleza. Es absolutamente imprescindible que tomemos conciencia de que el desarrollo destructivo que hemos estado practicando todos estos años pasados nos lleva directamente a la ruina.
Es posible que estemos al final de una era. Es muy posible que esta crisis del sistema capitalista produzca tal cataclismo que derrumbe imperios y trastoque el orden mundial actual.

No hace mucho supe del proyecto del químico alemán Michael Braungart y el arquitecto norteamericano Donald Mc Donouch que han formado un equipo para diseñar y producir bienes de todo tipo que no gasten materias primas, sino que éstas se regeneren antes de volver al medio natural, tal como la propia Naturaleza tomaba y renovaba cualquier residuo antes de la revolución industrial. Fue a partir de ésta cuando el hombre empezó a gastar las materias primas que se convierten en residuos inutilizables que deterioran el medio ambiente e incluso representan un grave problema de espacio.
Hasta ahora se hablaba de reducir el consumo, reducir el gasto energético y adaptar el desarrollo a los límites que impone la sostenibilidad del medio ambiente. Sin embargo ahora los grandes empresarios hablan del negocio que supone adaptar sus empresas para que no solo no contaminen sino que devuelven a la Naturaleza más recursos de los que de ella toman.

¿Es esto realmente posible? O es un engaño más, una coartada para seguir amasando dinero que es, al perecer, la meta absoluta del sistema. Lo que sí está claro es que no nos podemos permitir seguir en la inconsciencia y creer que las cosas se arreglarán por sí solas.

España no es un lugar privilegiado por el agua en este momento histórico. Los anticiclones nos aman y ello encanta a los vendedores de sol, las borrascas huyen casi siempre de nosotros. Las nubes suelen descargar preferentemente en otras latitudes, el agua es un bien precioso y escaso para estas tierras y nuestros gobernantes no parecen estar en absoluto preocupados por ello.

Lo que interesa a nuestros gobernantes municipales es vender nuestra agua a una gran empresa que al caer el negocio de la construcción necesita buscar para sus accionistas otras fuentes de beneficios y ¿qué beneficios más cómodos, sustanciosos y seguros que los servicios públicos? El dinero de los contribuyentes, esa masa de dinero que fluye continuamente ¿Hay algo más apetecible?

Así, el agua que sale por nuestros grifos nos la proporciona ACUAGEST, que pertenece a AGUAS DE BARCELONA, que parece que ha sido vendida a una empresa francesa.
¡Qué cosas! ¡Tan sabias y trabajadoras personas como tenemos en nuestro Ayuntamiento! porque en nuestro Ayuntamiento tenemos los técnicos, los funcionarios y los concejales más y mejor formados de España. Al menos eso es lo que he oído en “esa santa casa” miles de veces; a pesar de lo cual, y al perecer y dicho con muchiiisima cautela, no son capaces de organizar el servicio municipal de suministro de agua a los vecinos y tiene que acometer ese dificiliiisimo empeño una empresa foránea.

Una empresa foránea que se lleva sus beneficios, beneficios que no manan con el agua, de la tierra, sino que salen de los monederos de todos los vecinos de este pueblo; Un detalle que a nuestros gestores no les quita el sueño.

Defendamos el agua. Resguardemos su pureza. El agua es lo más valioso que tenemos y es de todos. No permitamos que la enajenen.

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