21 de Septiembre

La demencia no es una enfermedad específica. Es un término que utilizamos para describir un amplio rango de síntomas asociados con el deterioro de diferentes procesos mentales (memoria, lenguaje, atención, control motor, FFEE…) lo suficientemente severo como para interferir en la ejecución de las actividades de la vida diaria. La enfermedad de Alzheimer es la forma más habitual de demencia.  No se conoce aun la causa exacta de por qué se produce pero genera cambios estructurales y químicos en el cerebro. De lo que sí puede hablarse es de ciertos factores que, con el tiempo, pueden aumentar la posibilidad de que se padezca esta enfermedad: Lesiones en la cabeza, edad, género, genética, etnia, geografía, síndrome de  Down, nivel educativo, actitud premórbida y depresión, obesidad, hipercolesterolemia, hipertensión arterial y diabetes Mellitus, tabaco, alimentación, etc.

Cuando una persona padece de Enfermedad de Alzheimer se torna indefensa y pasa a depender de la familia, afectando al normal desarrollo de las interacciones entre los miembros del núcleo familiar. Siempre me han asombrado el valor y la fortaleza de todos los que se implican día a día con esta realidad. Muchas historias, aunque vienen teñidas de tristeza, son realmente crónicas del triunfo del espíritu humano ante la adversidad.   Dicen que los desafíos son la mayor bendición que puede sucederle a las personas.  “Quien supera los desafíos se supera a sí mismo” (A. Einstein).

Es recomendable valorar cuidadosamente la carga que soporta el cuidador principal y el apoyo que recibe en su labor de cuidar. Si la carga es excesiva es conveniente establecer las medidas oportunas para evitar que se resienta su salud física y  psicológica y con ello aparezca el riesgo de claudicar.   Reconocer como uno se  siente  es real y es importante…al igual que reconocer como la persona con EA se siente también es real y es importante. El no eligió su enfermedad y tu tampoco sentirte así.  Una vez que nos damos cuenta de esto…todo empieza a cambiar.  

El mejor tratamiento de la sobrecarga es la PREVENCION y ésta se logra y ejerce a través de la información, educación, soporte profesional, red social y familiar sólida y obtención de recursos.  

La neuropsicología, disciplina fundamentalmente clínica, estudia los efectos que una lesión, daño o funcionamiento anómalo en las estructuras del sistema nervioso central causa sobre los procesos cognitivos, psicológicos, emocionales y del comportamiento individual. La EA es  un fracaso/ fallo del cerebro, todo se ve afectado: pensamientos, palabras, sentimientos y conducta, es progresiva: más cerebro muere con el tiempo, es variable: momento a momento, día tras día, persona a persona, mañana y noche.

Desde la neuropsicología y tal como plantea Bárbara Wilson, se verá que es totalmente legítimo hablar de “rehabilitación” en el caso de las demencias. Wilson define la rehabilitación cognitiva como “toda estrategia o técnica de intervención que se proponga posibilitar a los pacientes y sus familias a vivir con, manejar, evitar, reducir o sobrellevar las alteraciones”. En el caso de la EA, la rehabilitación cognitiva deberá apuntar a mejorar la calidad de vida, promover la independencia, enlentecer el grado de deterioro y optimizar la funcionalidad y el rendimiento cognitivo general.

“No me arrepiento de haber corrido todos los riesgos por aquello que me importaba” Arthur Miller

Olga Ocejo, Psicóloga Centro Residencial “Almudena” Rincón de la Victoria.    

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