Teatro y danza… ¿asignaturas obligatorias?

El diván del cultureta

Hace unas semanas llegaba hasta nuestros ordenadores, entre tanto dolor, sufrimiento y mala gestión, floreció una magnífica noticia que ponía a Brasil como foco de atención: a partir del próximo curso, serán asignaturas obligatorias en los colegios la danza, el teatro y la música.

Ahora que los Españoles retomamos la rutina y los pequeñajos —y los no tanto— vuelven a estudiar, ¿no es hora de replantearnos esto? Es más, ¿por qué no lo habíamos hecho ya? Respuesta sencilla y clara, que se ha convertido en los últimos tiempos en una respuesta comodín: no se valora la cultura. Ni en España ni en la mayor parte del mundo. Pero centrémonos en lo cañí.

En España hay una clase de padres que, teniendo hijos de siete años, van diciendo cosas como: «La profesora de mi hijo no es buena en su trabajo… ¡Apenas le pone deberes!». No quiero ahondar más en el tema, aunque esta posición tiene mi rechazo más absoluto.

Pero, ¿por qué he puesto esta frase? Porque padres como estos, ¿van a querer que sus hijos “pierdan” —como ellos definirían— horas de clase en hacer “estupideces” “creativas”? La respuesta es NO. Y en España esta es la idea dominante, pues ya son muchos los padres que se quejan por tener la asignatura de música un par de horas a la semana.

«¿Y eso para qué?», se preguntarían este tipo de padres al leer la noticia sobre Brasil citada anteriormente. «El fomento de la enseñanza de programas artísticos proporcionan tanto el desarrollo personal del individuo como la preservación de la cultura nacional», sería la respuesta fácil, explicada por Alessandro Molon, el cabecilla de esta iniciativa.

¿La respuesta más larga? Porque ayuda a los niños a interesarse por la cultura, transmite e inculca valores, fomenta el uso de los sentidos, hace que los niños se sientan más seguros y socialicen más. Pero, sobre todo, estimulan la creatividad y la imaginación. Sí, esas cosas que a algunos le sonarán a tontería pero que no lo son en absoluto.

Así que, ¿de verdad es necesario tanto hincar codo a tan temprana edad? ¿De verdad eso los ayudará a ser unos mejores adultos? ¿O es mejor incentivar el interés por el teatro, la danza y la música; así como ayudar a desarrollar su creatividad? Yo, sin duda, me quedo con la última opción.

Pero mientras esperamos a que lleguen a nuestro país —porque esperemos que lo hagan, y cuanto antes mejor— estas ideas de educación tan “inútiles”, podemos esperar recibiendo alguna clase más útil y que podamos encontrar en todos los centros: religión. Porque sí, señoras y señores: España es un país laico. Y culto. Y yo uso muy bien el sarcasmo.

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