Spectre (2015)

A espaldas del servicio secreto, James Bond está de misión en México, intentando encontrar a una persona por medio de un mensaje que solo él conoce, un mensaje del pasado. La investigación lo llevará a una sociedad secreta denominada Spectre, mientras el servicio doble cero está a punto de quedar obsoleto.

Reparto

Daniel Craig es James Bond/007

Christoph Waltz es Oberhauser/Blofeld

Léa Seydoux es Madeleine Swann

Ralph Fiennes es M

Ben Whishaw es Q

Naomie Harris es Moneypenny

Dave Bautista es Hinx

Andrew Scott es C

Dirección

Sam Mendes (American Beauty)

Impresiones

La cinta más cara de la saga y con una inversión que ha superado los trescientos millones. Sam Mendes vuelve a tomar las riendas tras la desigual Skyfall. Su intento por volver al clasicismo y alejar al personaje de Craig de lo visto en sus inicios desde Casino Royale, vuelve a hacer mella en Spectre, su cuarta entrega y la veinticuatro de la saga, la cual incluimos en nuestro ciclo sobre el agente 007.

En Spectre, tal y como ocurría en Casino Royale -la mejor entrega protagonizada por Craig– volvemos a los orígenes, en éste caso de un secreto a voces, el mítico villano y líder de Spectre -Spectra para nosotros- Ernst Stavro Blofeld. En un intento por obviar todo el canon de inicio desde Connery a Brosnan, se la ingenian para hacer piña con lo ocurrido desde Casino Royale hasta ésta entrega, haciéndonos ver que todos los personajes anteriores, a modo de flashback, formaban parte de la sociedad secreta. Así podremos recordar a Mads Mikkelsen, Eva Green o Javier Bardem entre otros -Curioso que no salga nada de Mathieu Amalric en la peor entrega de la saga, Quantum of Solace.-

Si ya dije que Skyfall suponía un retroceso a lo visto en los inicios de Craig por ese paso forzado a volver al clasicismo del agente, en ésta entrega seguimos centrados en lo mismo. De hecho, comparte varios factores con respecto a la anterior. Por ejemplo, la mayor baza de la película, el villano. Bardem hizo un papel muy satisfactorio pero ocupaba poco metraje en pantalla. Christoph Waltz sufre exactamente lo mismo, y es una lástima porque es un villano que, al igual que en Malditos Bastardos, y aunque algo endiosado desde entonces, cumple con creces. El problema está en que Mendes no sabe rematar la faena. Nos propone escenas de auténtica tensión como el momento de la reunión de Spectre, donde llegamos a ponernos en la piel del protagonista, un hombre solo entre la multitud y señalado a muerte o su cara a cara en una de las instalaciones del desierto. Sin embargo, lo que se crea se rompe fácilmente al notar que Mendes no se preocupa por crear auténtico pánico ni meter en situación al espectador. Le falta, como ya he dicho, rematar la faena. Y ésto se debe a un guion completamente plano, lineal. No ofrece ninguna vuelta de tuerca como nos tienen acostumbrados, algún que otro sobresalto o sorpresa. En Spectre todo es sumamente previsible y para colmo, su tramo final es sencillamente frío e incluso ilógico si esperamos que Blofeld sea de verdad el villano por excelencia. Sí, Waltz lo hace francamente bien pero está sumamente desaprovechado.

Sin embargo, la cinta encuentra una especie de equilibrio entre su pobre argumento y la acción. Consigue entretener y resulta completamente divertida por momentos, a pesar de su extensa duración, casi dos horas y media. ¿Es suficiente? Para el que quiera ver una película de acción, sí. Para quien quiera una buena cinta del agente 007, indudablemente no. Se requiere cierto mimo a la obra de Ian Fleming como para tomárselo a la ligera y Mendes parece reírse de su creación por momentos. Esos momentos que cito harán que nos tiremos literalmente de los pelos, porque de repente,a los guionistas, liderados por John Logan y Neal Purvis, les ha apetecido narrarnos lo que para muchos era un enigma, parte de la infancia de 007. No es que sea un dato negativo, pero unir su infancia a la de Blofeld, contándonos que sus padres se conocieron y tildando su relación casi a la de hermanos es algo totalmente patético que se carga de un plumazo toda la esencia del personaje, lo interprete quien lo interprete. Es una tomadura de pelo y un hecho más que suficiente para que los fans odien por completo al director de American Beauty. De repente, eso de “las casualidades existen” y “el mundo es un pañuelo” se hacen realidad en Spectre.

Mi impresión ha ido cambiando conforme pasaban los minutos. Al salir de la proyección, acabé satisfecho, probablemente porque no iba con altas expectativas. Sin embargo, el paso de los minutos y algunos cabos sueltos que me chirriaban han acabado por bajarle la nota, por no estar al nivel, por sus detalles inventados, por ese intento de crear una nueva historia obviando por completo todo lo que hay detrás. Eso se resume en una gran falta de respeto a su creador y al fan.

Todo está desaprovechado, desde Blofeld hasta el personaje de Monica Bellucci, al que mucho “bombo y platillo” como chica Bond le han dado y lo suyo es prácticamente un cameo de cinco minutos. El personaje de Bautista es simplemente un gorila que no habla y solo mata, un Jason Voorhees que anda y mata sin personalidad, y que, como nota de humor, solo dice una palabra que podría calificar perfectamente la dirección de Mendes: “Mierda”. Luego está la horrorosa banda sonora de Thomas Newman, totalmente plana, suavona, repleta de sonidos que recrean su estilo pero que la alejan del sonido 007 como nos tenía acostumbrados David Arnold, el más cercano y fiel a lo que John Barry creó. Sin embargo, diré a su favor que la banda sonora funciona mejor en la película que fuera de ella. El tema principal es otra historia. La elección de Sam Smith para el corte titulado Writing’s on the Wall, es horrible, soporífero, extremadamente largo, lineal y cargado de un falsete que rompe el tímpano. Un corte suavón que se da la mano con el Skyfall de Adele en lo que fácilmente son dos de los temas más aburridos de la franquicia.

En resumidas, ésto ya no es James Bond, sí una buena película de entretenimiento, pero poco más. Es disfrutable en pantalla y Craig lo hace francamente bien, y probablemente le valga ser más entretenida que Quantum of Solace y Skyfall, pero destrozar a un personaje tan mítico no solo es un error sino que termina por hundir toda una franquicia que cada vez menos relación tiene con el nombre de James Bond. Sam Mendes, vete ya.

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Dante Martín
Apasionado de la música y el cine desde su niñez. Director-Redactor de la web de cine www.cinebso.net. Tiene su propia banda de música con la que sigue en activo.

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