Solomillo al whisky con acento sevillano

Sevilla tiene un color especial, lo dice la canción, y un sabor que quita el sentío. Eso lo compruebas en cuanto te das tu primera ruta de tapeo por la capital hispalense. Pero he caído en la cuenta de que, después de más de dos años escribiendo recetas, aún no te he traído una receta típica de Sevilla, una de esas que tienen más acento sevillano que el “miarma”. Así que hoy voy a convertirme, por fin, en una buena embajadora de la ciudad en la que nací.

En cuanto me puse a pensar, en seguida supe qué receta te iba a traer para tan señalada ocasión. En Sevilla hay una tapa que nunca falta en la pizarra de un bar, y menos aún en esos bares de toda la vida, los que tienen la pared alicatada hasta media altura. Si alguna vez te has dejado caer por estos lares ya sabes de que tapa estoy hablando: solomillo al whisky. Es un clásico de mi tierra, como el puente de Triana o bailar por sevillanas. Eso es así.

El solomillo al whisky es una receta que se hace con unos pocos de ingredientes básicos y una buena carne, claro está, y a la que no hay paladar que se resista.

Los ingredientes que necesitas para hacer solomillo al whisky y marcarte un plato de sevillanas maneras son 2 solomillos de cerdo, 1 cabeza de ajos, 1 pastilla de caldo de pollo concentrado, 125 ml. de whisky, ½ limón, aceite de oliva, sal y pimienta.

El primer paso de esta receta consiste en cortar los solomillos en medallones, salpimentarlos y sellarlos en aceite caliente. Luego, resérvalos. Para hacer la salsa al whisky, vierte un chorro generoso de aceite de oliva y pon a freír los ajos. Puedes echarlos enteros y con piel. Cuando lleven un rato y calcules que se están empezando a dorar, agrega los solomillos, el whisky, el juego de medio limón y la pastilla de caldo concentrado. Déjalo hervir unos quince minutos a fuego medio. Y listo.

Estoy convencida de que este plato sevillano te va a enamorar. Así que prepara pan porque el solomillo al whisky es de esas recetas en las que se moja pan y se rebaña el plato.

Y esto no lo digo como ombliguista, que de eso se nos acusa mucho a los sevillanos, pero las cosas como son, aquí en Sevilla se come una hartá de bien.

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Eva María Torres
Sevillana. En cuanto alcanzó la encimera ayudó a su madre en la cocina y así surgió una de sus grandes pasiones. Licenciada en Historia y Máster en Escritura Creativa.

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