Cómo nos ayuda la intuición

La intuición es el conocimiento perceptivo instantáneo de una idea o un hecho sin que participe el razonamiento.

Muchas personas recordamos la frase “El corazón tiene razones que la razón nunca entenderá”, lo cual explica la intuición que es el procesamiento inconsciente de información que nos llega desde caminos o maneras muchas veces desconocidos por la mente racional.

La intuición que es inmediata nos conecta con la inspiración de manera directa sin pasos sucesivos como ocurre en el razonamiento secuencial propio de la inteligencia racional. Ante cualquier nueva persona que conocemos en la primera impresión se muestra claramente el funcionamiento de la intuición que de modo instantáneo nos produce una sensación sentida como espontánea y sincera.

Intuición más razonamiento

Sin sobredimensionar ninguna capacidad perceptiva lo conveniente es utilizar tanto la intuición como el pensamiento para conocer y comunicarnos mejor, complementándolas en nuestra vida de manera cotidiana.

El psicólogo Carl G. Jung considera que las personas para comprender la realidad y relacionarnos eficazmente con las demás personas y con el entorno y medio ambiente precisamos de cuatro funciones: el pensamiento, el sentimiento, la sensación y la intuición.

Siendo la inteligencia intuitiva o sexto sentido el modelo más sensible y creativo de la inteligencia necesitamos practicarla y mejorarla diariamente con su uso frecuente permitiendo su expansión.

Muchas veces la inteligencia basada sólo en el razonamiento nos encierra en errores, frustraciones, inseguridades y miedos al prescindir de los aspectos perceptivos más sensibles que facilitan el conocimiento directo de lo esencial.

A menudo nos encontramos en situaciones cotidianas en las que nuestra inteligencia intuitiva nos comunica de manera inmediata nuestra valoración o decisión acertada sin necesidad de un proceso de razonamiento al estar la intuición conectada directamente con la consciencia.

Reequilibrar el pensar, sentir y actuar

Históricamente se utilizaban de modo equilibrado los dos hemisferios cerebrales hasta finales del siglo XVII que la instauración y difusión de la Ilustración en Europa desdeña la intuición al conferir el predominio al razonamiento, aunque posteriormente de manera minoritaria algunos movimientos alternativos artísticos, pedagógicos y psicológicos vengan reclamando reequilibrar el pensar, sentir y actuar.

Nuestra mente racional puede encontrar una gran ayuda para su equilibrio en la inteligencia intuitiva ya que las personas son perceptoras sensoriales mediante su propio cuerpo a través de sus cinco sentidos siendo la intuición responsable de la percepción extrasensorial y clarividencia.

El tercer ojo oriental

Algunas sabidurías orientales hablan del tercer ojo que puede percibir cosas que los dos ojos físicos entre los que está situado supuestamente no pueden percibir, estando para el hinduismo relacionado con el sexto chacra y para el taoísmo constituye uno de los principales puntos de energía corporal desde la mitad de los dos hemisferios corporales y para la teosofía se relaciona con la glándula pineal.

Las personas estamos capacitadas para desarrollar nuestra inteligencia intuitiva que nos ayudará a vivir más equilibrada y coherentemente entre como pensamos, sentimos y nos comportamos.

En otro artículo comentaremos algunas estrategias posibles para desarrollar la inteligencia intuitiva de manera sencilla pudiendo así mejorar nuestro equilibrio personal al complementarse a la inteligencia racional a la hora de pensar, sentir y actuar.

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Fernando Gálligo
Escritor y psicólogo. Trabaja como psicólogo en consulta diaria. Ha publicado los libros "SOS...Mi chico me pega pero yo le quiero" (ed. Pirámide), "Amando sin dolor, disfrutar amando" (ed. Pirámide) y "Mejorando mis relaciones personales. Amistades, Familia y Pareja" (ed. EOS)

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