Una canadiense con el flamenco por bandera

Esta cantante y compositora de origen canadiense, despista cuando coge una guitarra española y toca por bulerías. Nancy Ruth sintió desde pequeña la llamada de la música y desde que empezó a recibir clases a los 14 años, no ha parado de recorrer medio mundo con sus canciones. Hace años que eligió Rincón de la Victoria como su refugio preferido y ahora que ha publicado su quinto disco “Sangría Jam” regresa con su proyecto más personal bajo el brazo.

¿Por qué ese nombre?
Buscaba una manera de describir la música que yo compongo con influencias latinas, jazz, flamenco, pop, rock…una mezcla de sonidos, como los condimentos de la sangría. Y jam porque tiene mucha energía, mucha chispa…

Es tu quinto disco pero el primero con banda propia.
Sí, estoy muy contenta. Juan Soto y Juan Heredia son los principales con los que he grabado y tienen una forma muy especial de tocar. Saben perfectamente transmitir lo que he compuesto y funciona fabulosamente.

¿Cuánto tiempo te ha llevado realizarlo?
Bueno componer los 11 temas ha sido variable porque algunos salían en 10 minutos y otros, en dos meses. Después la grabación han sido casi dos años porque hemos contado con muchas colaboraciones. Estoy muy contenta con el resultado porque le hemos puesto mucho cariño, mucha atención…es una obra de arte.

El disco salió en verano. Lo llevas promocionando en plataformas digitales unos meses e incluso lo has llevado hasta Australia. ¿Cuál ha sido la respuesta?
Súper positiva. No lo esperaba, la verdad. Una siempre tiene la duda de si gustará al público y a la gente le ha encantado, estaban emocionados. Hemos vendido discos, lo hemos promocionado en las radios y la verdad que ha ido genial.

¿Es muy diferente tocar en Canadá, en Australia o en Málaga?
Cuando tocas fuera de España es diferente porque no entienden tanto los ritmos del flamenco, puede que no entiendan del todo lo que estamos haciendo pero les llega, se emocionan y vibran. Lo que más me alegra es que la gente sin conocerlo previamente disfrute de la actuación.

¿A qué tipo de público puede gustar tu música?
La otra noche en el Clarence Jazz Club de Málaga había prácticamente gente de todas las edades. La mitad eran españoles y la otra mitad extranjeros. Así que es un público muy amplio al que le puede gustar esta fusión de melodías.

Antes no te planteabas tocar en España, solo venías a componer. ¿Qué ha cambiado?
Pensaba que la gente estaba más acostumbrada al flamenquito y no le iba a interesar lo que hago pero lo cierto es que cuando hemos probado sí que ha tenido muy buena acogida, así que ahora podemos hablar de actuaciones aquí. Aunque de momento vamos de gira por Alemania e Inglaterra y el próximo año por Canadá.

¿Qué tal llevas las giras?
Son muy difíciles. Me afectan mucho a la voz y tengo que descansar y no hablar mucho. Es complicado para la vida social y tienes que ser muy disciplinada. Llegar hasta Nueva Zelanda, por ejemplo, fue complicado con 4 vuelos y dos días sin dormir. No sé si lo volvería a hacer.

¿Qué haces para cuidar la voz?
No bebo, no fumo. No hablo fuerte en los lugares con mucho ruido. Duermo todo lo que puedo. Siempre llevo en el bolso sprays y caramelos…

Para los que no te conozcan, ¿cómo te iniciaste en el flamenco?
Cuando estudiaba, veía temas de Enrique Granados y me parecía que la música española tenía mucha fuerza. El sonido me parecía gigantesco. Y el flamenco realmente lo descubrí en Vancouver. Había un tablao y yo iba mucho. Cuando llegué a España hace 15 años lo fui buscando hasta aprender a tocar la guitarra española con maestros de este arte.

¿Cómo aterrizas en Rincón?
Tenía una amiga en Chilches y yo pasaba en autobús. Me pareció un pueblo bonito, no conocía a nadie pero decidí instalarme para componer mis temas. Es realmente un sitio muy especial pero no puedo decirlo muy alto porque si no todo el mundo querría venir (risas). En el Mediterráneo hay pocos sitios donde no te cueste una fortuna vivir a pie de playa. Me siento muy privilegiada de vivir aquí y de sentirme acogida por la gente de la música de Rincón como BPM, El Piyayo…

¿Algún lugar en concreto del municipio con el que te quedes?
El molino de aceite de Benagalbón me parece increíble que siga funcionando de manera artesanal. Es donde compro el aceite todos los años. Y la plaza de Las Flores también me encanta.

¿Te vienen a visitar mucho tus amigos, tus familiares…para conocer Rincón?
No les dejo. Es mi espacio. Puedo sonar egoísta pero necesito mi tranquilidad para componer.

¿Eso quiere decir que ya estás con nuevos temas?
La verdad es que en otoño, cuando terminé con disco nuevo quería introducir temas en el directo porque es muy específico lo que hemos montado.

¿Qué es lo más difícil de vivir de la música?
La incertidumbre de no saber cuándo ganarás dinero. A mi me gusta cuidar a mi banda y para eso he trabajado muchos años y ahorrado, para llevar a cabo este proyecto. Estoy muy feliz de haber llegado hasta aquí.

En Rincón hay muchas bandas jóvenes, ¿qué consejo les darías?
Sí, hay mucho talento pero tienen que saber cómo gestionar el negocio. Especialmente dentro de las posibilidades que ofrece el mundo digital. También hay que ser muy profesional porque los músicos no tenemos muy buena fama. Y si quieren salir al extranjero deben cantar en inglés.

Nancy Ruth está más contenta que nunca. Ahora van a grabar un vídeo clip para promocionar su marca y así lograr nuevos contratos. En mayo van a Madrid a la presentación de la película “La ley del embudo” donde hay incluido un tema propio y después a girar con su último disco “Sangría Jam”.

Compartir
Victoria Contreras Blancas
Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here