Microteatro, ¿el salvavidas del teatro convencional?

El diván del cultureta

Hace casi seis años que aparecía en España un nuevo concepto teatral conocido como “microteatro”, que se apoderaba de un prostíbulo que iba a ser derruido en el barrio de Malasaña de Madrid. ¿En qué consistía? Habitaciones para pocos espectadores (se usaba hasta un baño, con un aforo para dos personas), de una duración máxima de 15 minutos y a un precio muy económico (en ese momento, un euro por obra). Poco después aparecía el primer local especializado, en el mismo barrio madrileño: Microteatro Por Dinero (en honor a su idea principal, la prostitución). Desde entonces, cada mes van cambiando las temáticas sobre las que deben tratar las obras.

En Málaga, hace un par de años, empezaron a aparecer ideas del mismo formato: Escena Bruta (en varias salas del Ateneo), la Central de Actuantes (en La Térmica) e incluso se realizan representaciones en bares y cafeterías. Y, para alegría de muchos, hace poco más de un año apareció Microteatro Málaga, de la misma cadena que la original madrileña, que hasta ahora ha abierto locales en ciudades españolas como Valencia, Sevilla, Almería, Barcelona; e incluso al otro lado del charco, como México, Venezuela o Guadalajara.

Pero, ¿por qué ha tenido tanta repercusión en el panorama teatral actual? Primero, su agilidad. Cada representación dura quince minutos, y se representan varias obras a la vez. Es decir, puedes ver diferentes obras en una sola tarde. Segundo, su precio. Aunque (y lo digo por experiencia) para los actores no es tremendamente beneficioso, su entrada, en la mayoría de los locales, es de 3,5€. Tercero, tiene un bar. Vivimos en España.

Este formato no es solo para los adultos, sino que también hay para niños. Microteatro infantil. El mismo estilo, los mimos patrones pero para los más pequeños de la casa. Es la mejor idea para ir adentrando a los niños en el mundo del teatro, porque además es muy difícil que se cansen por la duración, y se sienten dentro de la historia por la cercanía con los actores. Y repito, por si alguno no lo ha oído bien: adentra a los niños en el mundo del teatro. Y ya hablaré sobre los peques y el teatro en futuros artículos.

Y, para mí, lo más importante de este formato: da muchas falicidades para jóvenes talentos. Yo le debo mucho al microteatro. Gracias a él me he dado más a conocer y, claro está, he ganado muchísima experiencia. Además he podido conocer y trabajar con actores, directores y dramaturgos fantásticos que, de otra forma, probablemente no hubiera conocido. Es una buena manera de comenzar para todos los ámbitos artísticos. Además, para los autores, es un formato fácil de mover. Por ejemplo, yo tengo obras como “El Mundo de los Sueños”, que ha sido representada en Microteatro Madrid, Valencia y Málaga; “Habitación de mala muerte”, Madrid y Huelva; y en septiembre alguna nueva. También me lancé a dirigir mi primera obra, “Se busca nuevo rey”, para la programación infantil de Microteatro Málaga.

Pero, a pesar de escribir y en muy contadas ocasiones dirigir, yo me siento actor. Y, aunque muchos me quieran aporrear (algún actor loco me entenderá), yo prefiero el microteatro a subirme a un escenario (¡que no digo que no me gusten los escenarios, que conste!). Pero haciendo microteatro (como he hecho con “Pentáculo de Mal Asiento”, “Gran Pituso”, “El Mundo de los Sueños” o “Se busca nuevo rey”, todas ellas representadas en Microteatro Málaga), se respira algo especial. Se respira al espectador. Lo tienes frente a ti, ves su reacción, si le está gustando lo que estás haciendo… Los sientes. Están a un palmo de ti.

Y después de haber resumido este concepto, lo tengo claro. Este formato puede ser el salvador del teatro. Puede hacer que el público consuma más teatro porque se engancha de una forma muy sencilla (primero una pieza corta para probar, luego otra porque me ha gustado la primera… Y luego un Shakespeare).

Sin duda, el microteatro es el salvavidas del teatro.

Compartir
Carlos Mesa Espinosa
Actor que escribe. Escritor que actúa. Cabeza y corazón de Verecundo Producciones. Junta palabras para subirlas al escenario. Culo inquieto que cuenta cuentos y, de vez en cuando, escribe algún artículo.

1 Comentario

  1. ¿Salvador del teatro? Yo lo veo como justo lo contrario. Una piedra más encima de una industria que no se toma en serio. Hablamos de precariedad, hablamos de desamparo legal, de horas y horas de trabajo no cotizadas, hablamos de teatros que se cierran.

    El que ama el teatro no estará de acuerdo en que el microteatro sea su salvador. El teatro es más que texto, es más que gesto. El teatro tiene vida, tiene palcos, tiene ambigú (a lo que muchos bares aspiran y nunca llegarán), tiene chácenas y proscenio.

    Es cierto que ha dinamizado la escena local, es cierto que gracias a ello, nuevos talentos, nuevos formatos y nuevas propuestas narrativas han podido llegar al público. Pero es que eso no se llama microteatro, eso es teatro. Sin importar duraciones, sin importar espacios.

    Que empiecen a crearse franquicias de microteatro solo beneficia a los que quieren que se acabe el teatro. Debe concienciar a la gente, debe dignificar la profesión. Y no lo hace, porque no se pone en valor. Si el mayor mérito del microteatro es que la gente va porque es barato… Estamos jodidos.

    “Y es cierto, Paco, decidieron finalmente derribar el Gran Teatro, porque el capo de las discotecas sabía que allí cabrían muchos microteatros. Y pagaría al elenco, técnicos y personal de sala con McMonedas, y el público sería feliz pagando 3,5 euros por su McMenú teatro, por sus 15 minutos de glutamato. Y así consiguieron que nadie se acordara de lo que era un teatro, ni de lo que realmente es el teatro”

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here