Málaga-Guernica 951: Entrevista a Rogelio López Cuenca y Elo Vega

¿En qué consiste el proyecto Málaga-Guernica 951 que acoge la sala Robert Harvey?

Rogelio:

Lo que a primera vista se presenta como una exposición al uso, esto es, lo que cualquier visitante se va a encontrar y que son una serie de textos y de imágenes fijas y en movimiento que se muestran en las paredes, tiene un significado, un valor y una funcionalidad diferente para el profesorado y el alumnado del colegio La Candelaria, ya que el montaje se ha realizado a partir de la combinación de material procedente de nuestros archivos con el que ha sido producido por los niños y niñas del colegio, bajo la dirección de sus profesores. La exposición es una etapa de un proyecto pedagógico en el que se incluye, ya que a diferencia de lo que suele suceder, la exposición no es la culminación del proceso, sino que la sala se convierte en un aula más, en la que, desde las distintas perspectivas de cada asignatura y los distintos niveles de los escolares, los temas que se tratan se puede abordar… ¡y desbordar!

Encontramos material gráfico, recortes de prensa, fotografías… ¿Cuánto tiempo os ha llevado su ejecución?

Elo:

Normalmente trabajamos a partir de archivos que están en permanente construcción, y que se van mezclando, ya que un documento es susceptible de pertenecer a varios de los asuntos que nos importan, como la historia, la memoria, el urbanismo, el lenguaje… y todo siempre cruzado por una perspectiva de género, una mirada feminista crítica que no descuida en ningún momento el objetivo de detectar y denunciar el modo en que se expresan y difunden los valores del clasismo y el racismo a través de las imágenes. Pero en concreto, la producción del material específico que se muestra en la exposición comenzaría en diciembre pasado, para preparar la primera reunión con los profesores del colegio.

R.

En este caso concreto, el archivo sobre la caída de Málaga en la Guerra Civil… el punto de arranque es muy curioso: el encuentro fortuito que tuve con la fotografía de una persona presa, maniatada, siendo conducida por dos militares franquistas. Y esa fotografía me la encontré ¡en la Biblioteca Pública de Nueva York! Y eso sería en 1993, o sea que ya hace años.

 

¿Qué ha sido lo que más os ha sorprendido de la aportación de la comunidad educativa a la exposición?

R.

Ha sido una experiencia muy gratificante, que ha demostrado la diversidad y riqueza de puntos de mira respecto a un tema sobre el que se suele pensar, sin reflexionar demasiado, que va a dar lugar a posturas muy polarizadas, contrapuestas, muy simples. Y ha resultado todo lo contrario.

 

Es la primera vez que trabajáis con un público infantil y en un centro de primaria, ¿cómo valoráis la experiencia?

E.

Era algo que teníamos muchas ganas de hacer, nos parece que la educación infantil es un territorio al que se le presta muy poca atención por parte de la necesaria formación de un espíritu crítico, como si los niños no tuvieran conciencia de lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto.Y lo mismo con respecto al arte, que acostumbra a limitarse a enseñar a contemplar con el debido respeto y devoción las obras de arte que se exponen en los museos.

R.

También hay que desacralizar esa relación con el arte que no acaba sino construyendo un halo de antipatía estirada en torno a la cultura. Enese sentido, la actuación del profesorado de La Candelaria nos ha parecido ejemplar. Es más, su papel de mediación ha sido esencial, indispensable, han sido ellos las que han “traducido” lo que nosotros me temo que no hubiéramos sido capaces.

Con vuestras obras siempre tratáis de hacer reflexionar, cuestionar al espectador, ¿mejor si se empieza a una edad temprana esta toma de contacto?

E.

Sí, por supuesto. Pero no hay que olvidar lo que comentábamos anteriormente. No basta con organizar visitas a exposiciones, donde parecería que el objetivo no es otro que el de contabilizar visitantes e ir creando ese hábito de consumo pasivo de la cultura.

R.

Por el contrario, el hecho de ser testigos y, como en esta ocasión, protagonistas del proceso de creación y producción de la exposición va ofreciendo la oportunidad de acercarse de otro modo, más activo e implicado al arte y la cultura.

 

En la exposición establecéis un paralelismo entre La Desbandá y la crisis de los refugiados actual, ¿Qué papel juega el arte contemporáneo en la sociedad actual?

R.

Esa intención estaba ya presente en la exposición que hace ya diez años presenté en la Sala Alameda de la Diputación Provincial, en Málaga: lo que se buscaba era debilitar el peligro de que la memoria de aquella atrocidad se pudiera ir convirtiendo en una especie de fetiche, seleccionando determinados aspectos y personajes mientras que otros se iban dando de lado y silenciando. Las élites dirigentes actuales son maestras en esas maniobras de despolitización, de desligar el pasado del presente. Y aunque la verdadera fuerza ejecutora de esas operaciones se encuentra en los medios de comunicación, desde el campo de las prácticas artísticas se pueden plantear lecturas, interpretaciones, acercamientos que impugnen el relato hegemónico, que no deja de ser una ficción pero que logra imponerse con valor de realidad.

E.

Dicho esto, hay que recordar siempre que el arte contemporáneo no es en absoluto homogéneo, que hay una gran diversidad de intereses y actitudes, desde las más críticas hasta las más complacientes, sumisas e interesadas, que desgraciadamente, son muy abundantes.

¿Y cuál os gustaría que jugara o pretendéis alcanzar con vuestro trabajo?

R.

Quizá recuperar para el arte el papel antropológico que siempre ha tenido en la sociedad a lo largo de la historia. Pero no de una manera simplista y romántica: la mayor parte del arte ha estado siempre al servicio del poder y de la difusión de la ideología de los grupos dirigentes; y la concepción del arte como una actividad autónoma tal y como lo entendemos hoy día es un invento bastante reciente, ligado al desarrollo del capitalismo y al ascenso de la burguesía como clase dominante.  Y que más recientemente ha sido sometido a otra vuelta de tuerca dentro de la sociedad del espectáculo. La cosa es complicada.

E.

Sí, teniendo en cuenta ese contexto ¿a qué se puede aspirar? Por nuestra parte a participar activamente enlos asuntos, las preocupaciones, los problemas que afectan a la colectividad, tomar parte activa en el diálogo, en los debates, en la vida en común, es decir, en lo político.

La Memoria Histórica es un tema protagonista en esta obra, ¿qué es lo que os atrae de esta temática?

E.

Es que, por más que se nos ha intentado convencer de que es un asunto de jubilados, a quienes se ridiculiza como “abuelos Cebolleta”, es una cuestión de una importancia trascendental, que explica quiénes somos. Saber de dónde venimos es indispensable para entender dónde y cómo estamos, y qué porvenir podemos proyectar, imaginar, construir.

R.

A este respecto hay una cita que nos gusta siempre traer a colación. Es del historiador italiano   Benedetto Croce, y dice: “la storia é sempre storia contemporánea”. Es decir, que la historia se conjuga siempre en presente, se lee e interpreta inevitablemente desde el momento actual. La historia no es el pasado sino un proceso continuo, que nos incluye, del que formamos parte y del que somos responsables. La frase de Croce la recoge y completa y aclara otro italiano, el filósofo Antonio Gramsci, diciendo que “la historia es siempre historia contemporánea. Esto es, política”.

¿Qué os parece la apuesta por los museos que hay en la ciudad de Málaga?

R.

En términos generales, desgraciada, pues está marcada a sangre por su sometimiento a la lógica de su explotación como atracción turística y al servicio de la industria de la hostelería. Se diría que su finalidad no fuese otra que la de atraer público, consumidores. Por eso hay que reclamar que los presupuestos, los dineros públicos destinados a cultura se liberen de de esa nefasta servidumbre. Esas masas de visitantes se pasean por el museo lo mismo que mirando escaparates por un centro comercial, o haciéndose “selfies” como “souvenirs” de una experiencia que no puede ser más superficial.

E.

Pero que quede claro que no estamos tampoco defendiendo el otro extremo: el rancio museo decimonónico, con sus trasnochados rituales académicos.Esa tampoco es una situación a la que volver.

Vemos algunas respuestas en otras entrevistas anteriores con Rogelio que pueden parecer estamos ante un artista de Málaga detractor de Picasso, ¿nos equivocamos?

R.

Ja, ja, ja. No, en absoluto, es necesario matizar. La crítica se dirige a manipulación, la instrumentalización, la banalización, la explotación comercial a ultranza de la marca Picasso al servicio de determinados intereses particulares. En lo que hemos trabajado y lo seguimos haciendo es en el fenómeno vinculado a la transformación de laciudad de Málaga bajo la máscara picassiana.

E.

Sobre Picasso hay un libro que recomendamos vivamente, “Ascensión y caída de Picasso”,  de John Berger, que admira a la vez que critica unos aspectos u otros del personaje y su obra. La última edición se ha traducido como “Fama y soledad de Picasso”. Interesante como van también evolucionando qué cosas se pueden o no decir…

 

Después de tantos años y tantas exposiciones, ¿qué te impulsa a realizar un nuevo proyecto? ¿cómo escoges el tema? Y ¿cuál es el punto de partida?

R.

Los motivos pueden ser también muy distintos, como digo, desde un descubrimiento en el transcurso de una investigaciónhasta una invitación por parte de una institución. Por ejemplo, en este caso, la invitación por parte de Fernando de la Rosa se remonta a bastantes años atrás, pero hemos esperado hasta que hemos visto que se daban unas circunstancias que nos han parecido interesantes para poner en marcha en proyecto.

 

¿Podríais elegir una de entre todas las intervenciones en espacios públicos, obras o exposiciones que hayáis realizado?

E.

No, además, uno tiene la sensación de que todo lo que haces es continuación de lo anterior… aunque sea para corregirlo ¡o hasta para negarlo!Como si estuviéramos escribiendo y añadiendo capítulos a un mismo y único libro.

 

 

  • Un avance del próximo proyecto con el que nos sorprenderéis próximamente…

 

E.

Tenemos que terminar un proyecto sobre los monumentos público de Málaga, que se titula “A vista de este ejemplo”, que comenzamos hace unos meses con un grupo de investigación, a partir de un taller en la Universidad de Málaga.

Y también participamos en una exposición que en el Centro de Arte Contemporáneo de Andalucía, en Sevilla, se inaugurará a mediados de marzo, titulada “Arte y cultura en torno a 1992”. Es un trabajo sobre lo que podríamos llamar “La invención de América” y la pervivencia de las fantasías imperiales y colonialistas en el imaginario colectivo sobre la identidad nacional española.

R.

Y también vamos a retomar el tema de la picassización de Málaga, gracias a un proyecto de colaboración con el Museo Reina Sofía y La Casa Invisible de Málaga.

 

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Victoria Contreras Blancas
Periodista con más de seis años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

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