La Maldición del Famoso

Un famoso —actor, cantante o, sí, incluso tertuliano de programa del corazón— sale a la calle para sacar, digamos, a su perro a pasear. Está cansado, ha llevado un día duro y lo único que quiere es que el aire fresco del invierno le golpee en la cara. Sale del portal de su casa, da dos pasos y dos adolescentes se acercan corriendo y riéndose por lo bajo. «¿Nos podemos hacer una foto contigo?», preguntan. El famoso asiente, con una sonrisa forzada, y se pone en posición para hacerse un selfie, con una joven a cada lado. «Por si acaso nos echamos otro», dice una de ellas. Finalmente se despiden y el famoso sigue su camino. Cien metros más allá, un señor mayor se le acerca y le golpea la espalda: «¡Genial tu trabajo, muchacho! Pero una cosilla, igual si mejoraras tu…». Cincuenta metros más allá, otro tanto de lo mismo.

De esto específicamente se quejaron hace unos días Clara Lago y Dani Rovira en el programa El Hormiguero. Como consecuencia, usuarios de Twitter, críticos del todo, empezaron a echar chispas contra ellos dos. Mensajes con malicia y denigrantes, asegurando que no deberían quejarse, pues es su trabajo y que gracias a esos fans pueden vivir. Y, sobre todo, calificándolos de arrogantes o creídos.

Bien es cierto que parte del trabajo de las celebritys —como dicen los modernos— es exponerse al público, pero a veces la gente puede llegar a ser demasiado inoportuna. Los famosos, aunque haya gente que no llegue a comprenderlo, tienen y quieren tener una vida privada. Porque se haga público su trabajo no tiene por qué hacerse lo mismo con su pareja, su familia o si hacen esto o aquello. Cuando te lo encuentras por la calle no tiene por qué ser siempre majísimo. Como personas que son, tienen días buenos y días en los que les gustaría mandarlo todo a tomar viento. Tenlo en cuenta.

Así que, por favor, hagamos un ejercicio: intentemos no ser tan casinos cuando veamos a alguien célebre, igual que cuando nos encontramos a un médico no le pedimos que nos osculte o nos haga una revisión —menos en caso de emergencia, a lo película hollywoodense—. Es una persona más.

Quédate con algo: más famoso o menos famoso, todos cagamos igual. Fin de la discusión.

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