El profesor que retrasó su jubilación por uno de sus alumnos

José Damián lleva 40 años en nómina como profesor y éste ha sido su último curso. Nacido en Toledo, criado en Madrid en la casa Cuartel. Hijo de un sargento de la Guardia Civil, del que dice heredó la voz, terminó la carrera de Matemáticas en el 77 pero siempre supo que se quería dedicar a la enseñanza, como sus dos hermanas mayores.

Comenzó a dar clase en un colegio privado de Getafe, aunque ya daba clases particulares para pagarse la carrera, y cuando aprobó las oposiciones, su primer destino fue cerca de Aranjuez. Ese año salió del colegio con dos perros, recuerda entre risas como anécdota.

Ahora se jubila en el CEIP Manuel Laza Palacio donde lleva 20 años trabajando. Lo hace un año después de lo que podría, por terminar el ciclo con sus alumnos y porque Marcos, el niño autista, también termine la Primaria de la mejor forma posible.

Proyecto CHISPA

Este último curso ha sido el promotor del proyecto CHISPA en el que ha participado todo el centro para contar la historia de los pueblos que vivieron en Andalucía. El montaje ha sido tal en decorado, disfraces…que la iniciativa formó parte de la Noche en Blanco de Rincón de la Victoria.

“Soy un bicho raro pero me gusta hacer equipo y que los niños sean los protagonista. Y eso creo que lo llevo haciendo desde siempre. Organicé la Olimpiada de Matemáticas durante cinco años para quitar ese recelo sobre las ciencias. También he creado muchas obras de teatro y siempre he defendido las semanas culturales, para que los niños aprendieran de otra forma”.
Prácticamente la mitad de su etapa laboral la ha desarrollado en Escuelas Unitarias en zonas rurales o cortijos donde había un grupo heterogéneo de niños y niñas de diferentes edades y distinto nivel de aprendizaje. Él adaptaba el contenido y las formas para cada uno, incluso llevaba en su coche a los que vivían más lejos para que no faltaran a la escuela, según cuenta. Quizás de ahí, le viene su preocupación por los niños “diferentes” y su interés porque encuentren su lugar en el aula y dentro del grupo.

Siempre ha sido de los que propone y alza la mano en los claustros, lo que le ha llevado algún que otro encontronazo y a preferir no estar en la dirección. “A mí lo que me gusta son los niños y no la burocracia y las relaciones institucionales, así que prefiero trabajar en mi clase y crear cosas, que eso siempre les gusta a los directores para presumir de lo que se hace en su colegio”.

Falta de recursos

Cuando comenzó a trabajar, en la época de la Transición, se luchaba por la enseñanza única para todos y ahora se queja de que la escuela sea el cajón de sastre donde aprender de todo: “Hay que ver lo de siempre, más hábitos para comer sano, parar la violencia de género, consejos para el tráfico…Además, la atención a las necesidades educativas especiales para la integración del alumnado. Todo eso está muy bien, pero si no le damos recursos a la Educación ni reducimos las ratio en las clases, es complicado. En el organigrama está todo pero en la práctica son horas sueltas con las que poco se puede hacer”.
Considera que la situación en los centros escolares es similar a la que padece la sociedad, donde la desigualdad se hace cada vez más latente y recomienda a los que vienen detrás en la profesión que “no se dejen amilanar por los papeles y que se impliquen porque el cariño de los niños es impagable, es lo bonito de trabajar con personas”.
Es aficionado al deporte, de hecho ha participado en carreras de larga distancia bajo un proyecto que creó para recaudar fondos para una enfermedad rara que padecen sus sobrinos. Así que ahora, en esta nueva etapa espera que la salud le respete para salir a montar en bici, leer, viajar y quién sabe si estudiar Económicas. Lo que sí seguirá es sin tener móvil. ■

Los demás hablan…

Cuqui Muñoz, mamá del alumno
Es la mamá de Marcos, el alumno con autismo que ha logrado integrarse en la normalidad de las actividades del Colegio y la clase, gracias al apoyo y seguimiento personal de José Damián durante toda la Educación Primaria.
Por ese motivo ella está tan agradecida con este profesor, por el trato y la enseñanza que ha recibido su hijo, que contactó con la redacción de ASÍ ES para que nos hiciéramos eco y diéramos visibilidad a estas personas que ayudan cada día a la integración de los niños con necesidades especiales educativas. “Marcos lo quiere un montón. Y para nosotros ha sido una persona muy especial por el compromiso mostrado. Gracias”

Miguel Ángel Martínez, ex compañero
Miguel Ángel empezó a trabajar como profesor el primer año que José Damián llegó al CEIP Manuel Laza Palacio, septiembre del 97. Lo recuerda como “el mejor año” con los alumnos de Infantil de 5 años con los que hacían cientos de actividades. “Aprendí mucho de él porque era una persona muy creativa, temperamental pero que hacía divertirse a los niños y a los compañeros que con él trabajábamos. Para mi fue como un hermano mayor, porque yo no tenía experiencia ninguna y valoro de él su capacidad de trabajo, la motivación y cómo aprovechaba los recursos para hacer cosas nuevas. Además de su sensibilidad por los niños diferentes”.

Puri Beltrán, su mujer
Ella comparte su vida con él desde hace 20 años y ha escuchado y compartido muchas de las actividades que José Damián ha desempeñado en el Colegio. “A veces me preguntaba qué me parecía o me pedía que le ayudara con algunas pinturas. Siempre estaba pensando en qué hacer en su clase o qué juguetes comprar para que Marcos aprendiera. Incluso cuando nos íbamos de vacaciones, se llevaba su libreta y apuntaba nuevas ideas para el curso siguiente. Lo suyo es vocación sin duda, porque ha mantenido el mismo entusiasmo desde el principio y no se ha sentido cansado de su profesión y sus clases”.

Manuela Cabral, antigua alumna

Esta joven rinconera ya tiene 25 años y ha estudiado Ingeniería Electrónica. Ahora da clases particulares de matemáticas y químicas y quién sabe si en parte fue su profesor de 5º y 6º de Primaria el que le inculcó parte del amor por las ciencias.
“Recuerdo que no se preocupaba solo de Lengua o Matemáricas, sino que hacíamos muchas actividades. Nos inculcó la importancia de leer, hacíamos teatros, participábamos en la Semana Cultural, jugábamos al mercado para aprender a usar el dinero. Guardo muy buen recuerdo de él. Y también hacía muchas cosas para integrar a un compañero con síndrome de Down”.

Compartir
Victoria Contreras Blancas
Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here