Furia en la carretera

Atrapado por los perros de Immortan Joe en la ciudadela, Max Rockatansky trata de escapar de su cautiverio uniéndose de forma indirecta a Imperator Furiosa, una protegida que huye de las legiones del líder en lo que supondrá una persecución implacable.

Reparto
Tom Hardy es Max Rockatansky
Charlize Theron es Imperator Furiosa
Nicholas Hoult es Nux
Hugh Keays-Byrne es Immortan Joe
Rosie Huntington-Whiteley es Angharad

Dirección
George Miller (Mad Max)

Impresiones
¡George Miller es un cafre, se le ha ido la cabeza, está loco! ¡¡Pero bendita locura!! No disfrutaba más con una película en el cine desde… es que ni me acuerdo, al menos del modo en el que he disfrutado. Y es que Mad Max: Furia en la carretera es una dosis de adrenalina intensa que nos mantiene con la boca abierta desde su primer segundo de inicio. Pero algunos podrán decir: “a mí es que no me gusta el cine de acción”. No sirve el argumento, porque quienes dicen eso están acostumbrados a cintas comerciales del estilo Fast and Furious y la cosa no va por ahí. La última entrega de Mad Max es puro nervio, y la acción no tiene pausa, pero ésto amigos, ésto es cine con letras grandes, en mayúsculas, CINE. No hay excusa si no te gusta el cine de acción porque lo que vemos en pantalla es una lección de maestría, que más allá de las grandes escenas coreografiadas, hay un trasfondo visual que engancha. Su fotografía, el color, la banda sonora, las actuaciones y principalmente, sí, su intensidad.

Desde 1979, cuando nació la primera entrega, ha pasado mucho desde entonces. Recordemos que fue en Mad Max 2 El guerrero de la carretera, donde se reafirmó al hacer la película que siempre quiso y tenía en mente. De la tercera mejor ni hablamos. Así que llegados a éste punto, ¿donde se ubica ésta nueva? En cierto modo es una incógnita pues las narraciones del pasado a modo de flashback son enigmáticas, pero tampoco son importantes, únicamente son una excusa para situar al personaje en lo que es un nuevo exilio pero puede dar juego para conjeturas temporales. Independientemente de ésto, queda resuelta la duda que muchos tenían, no es remake ni un reboot, sencillamente es una nueva aventura del héroe solitario y por lo tanto no hay ningún pero en llamarla como es, Mad Max 4.

Tras Mel Gibson, el relevo viene de la mano del siempre acertado Tom Hardy. Iguala el tratamiento del personaje y al igual que su predecesor en la ficción, es un hombre escueto al hablar, mayormente lo hace en monosílabos y por momentos se excede un poco al simplemente hacer onomatopeyas como un troglodita, dando un cariz aun más basto a su personaje. Aun así, Hardy se emplea a fondo y nos regala una interpretación magnífica sin nada que reprochar, es decir, Mel Gibson era Max y Tom Hardy también lo es. Lo secunda una impecable Charlize Theron, actriz de armas tomar que tiene un rol muy importante a la altura del protagonista. Si es que hasta Nicholas Hoult está bien en su papel de perro-esclavo del villano de la función. Un villano interpretado como curiosidad por Hugh Keays-Byrne, que fue la antítesis de Max en la primera entrega, Salvajes de autopista.

Si Mad Max: Furia en la carretera es especial, es por coger todo lo mejor de la maravillosa segunda entrega y llevarlo al extremo multiplicándolo por diez, ¿que digo por diez? ¡por mil! Por otra parte, el mundo que nos presenta la película es aun más aterrador. Sigue existiendo el desierto, la falta de combustible, pero también se añade la escasez de agua, de zonas verdes y la esclavitud está llevada a un nivel aun más extremo. Ahora todo se divide en sociedades, sectores o ciudades que manejan con control absoluto a la gente, trasladan el combustible en camiones cisternas, escoltados por secuaces para su seguridad. Por otra parte, la caracterización de la banda va mucho más allá del sadomaso de la segunda entrega. Aquí todo es más rocambolesco, desde el líder con su armadura y su máscara de respiración hasta la recolección de leche materna por succión. Algunos personajes pueden ser denominados casi como criaturas del circo de los horrores, y algo importante es la función de los prisioneros, que son capturados como “bolsas de sangre” para subir la potencia de los súbditos del líder. Un líder con labia que tiene valores nórdicos y predica con el Walhalla para motivar hasta el extremo de la muerte a sus leales.

Habrá quien pueda quejarse de su argumento, pero seamos claros, todo se basa en una persecución y hay películas que con algo más de “historia” llegan al hastío en cuestión de segundos. Aquí no decae la función en ningún momento, sus primeros treinta minutos son una bomba explosiva que nos estalla en la cara y los últimos treinta, un desparrame que supone una orgía de espectáculo al son de los tambores y la guitarra eléctrica de un freak-esclavo que toca para incentivar a los suyos, como en las antiguas guerras, cambiando la trompeta por la guitarra y siendo unos de los aspectos más punteros de la cinta -grandioso ese momento en el que tras estar todos dormidos, despiertan al ver el camión cisterna y rápidamente la toca con ganas sin que decaiga el ritmo-.

Me gustaría mencionar el guiño o auto-homenaje que se hace el propio Miller en una de las escenas claves, donde en rápidos fogonazos de pantalla vemos unos ojos salidos de sus órbitas, escenas que incluyó en dos ocasiones en la primera entrega de la misma forma. La banda sonora la realiza Tom Holkenborg, conocido por el seudónimo de Junkie XL y que ahora decide firmar con su nombre tras realizar varios soundtracks importantes como la segunda entrega de 300 o próximamente en Batman V Superman. Holkenborg realiza una partitura potente y con algunos leitmotivs más que interesantes, el momento cuando saltan las motos por encima del camión cisterna es simplemente brillante en cuanto a música. Conjuga con las imágenes a la perfección y el compositor tiene en su haber uno de sus mejores trabajos.

Por otra parte, si ya quedó claro que Mad Max se convirtió en obra de culto y a lo largo de los años ha sido homenajeada, copiada o reinventada, también lo fue en videojuegos claves como el caso de Borderlands o Fallout, y hay un pequeño detalle en Furia en la carretera que me ha encantado, cuando el personaje de Rosie Hutington-Whiteley habla del agua y de como la acabaron llamado agua-Cola. ¿Nos suena de algo uno de los iconos de Fallout como la Nuka-Cola? En resumidas, Mad Max: Furia en la carretera se reinventa y no podía ser mejor, es un clásico instantáneo, la mejor película del 2015 aun quedando medio año para su finalización. Es difícil igualarla y al igual que sus primeras entregas fueron copiadas, ésta también lo será por el mundo tan especial que nos presenta y su frenética acción. Sí, estamos ante una joya, una obra maestra con garra, y pocas películas de acción llegan a esa categoría. Madre mía, ¡quiero volver a verla ya!

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Dante Martín
Apasionado de la música y el cine desde su niñez. Director-Redactor de la web de cine www.cinebso.net. Tiene su propia banda de música con la que sigue en activo.

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