Estudiar en verano: ¿problema o solución?

Que el verano es para descansar es algo bien conocido por todos, pero ¿qué pasa cuando en clase no te ha ido del todo bien durante el curso escolar? Algunos niños necesitan recuperar esos suspensos en septiembre para pasar de curso. Otros simplemente pasan de ciclo o cambian de centro y los padres se quedan así más tranquilos. Los hay, incluso, que han dado el 100% en clase pero necesitan un lugar en el que “quedarse” durante las vacaciones.

Hablamos con la maestra en pedagogía terapéutica y especialista en neuropsicología de un centro privado de Rincón, Myriam Martínez, y sostiene que “el esfuerzo de estudiar en verano es el doble o el triple porque durante el año lectivo tienes el aliciente de descansar en verano pero el no cortar con la rutina hace más difícil el trabajo”.

En este sentido, Myriam valora una clara diferencia entre los niños y niñas de primaria y los de secundaria. Y para el primer grupo, sin duda, aconseja que se descanse durante los dos meses. “Todos lo necesitamos para volver más motivados y tener un reinicio más positivo”.
“Garaje” de niños

Desde hace unos ocho años vienen observando en su centro que cada vez más se convierten en verano en “un garaje” en el que los padres pueden aparcar unas horas a sus hijos y son los progenitores los que deciden cuántas horas de atención necesitan sin escuchar las recomendaciones de los expertos.

“Siempre se pueden hacer otras actividades como leer, visitar exposiciones, ver películas, ayudar en las tareas de casa o simplemente jugar en la playa”, explica la pedagoga y asegura que estas tareas también ayudan al desarrollo del niño de una forma más lúdica, propia de las vacaciones.

Temidos “cates”

Si avanzamos en edad nos topamos con los temidos “cates” de Secundaria y Bachillerato y con la posibilidad de repetir curso. Eso se convierte en palabras mayores y en verano sí o sí, toca recuperar. Matemáticas, lengua, física y química siguen siendo los huesos duros de roer según indica, Laura Martínez, docente y directora de una academia en Rincón de la Victoria.

“Traen una base regular del instituto, les han quedado tres o cuatro asignaturas y en septiembre tienen los exámenes de recuperación. Preparamos los contenidos que traen y les ayudamos a que sea más llevadero y tengan mejores resultados. Es una dinámica diferente a los programas que llevamos a cabo durante todo el año”, cuenta Martínez.

La motivación y el empuje también es diferente cuando el sol aprieta y la playa está a pocos metros así que Laura explica que en las clases se incluyen determinadas actividades para que el estudiante “se involucre y tenga una actitud más positiva”. “Deben sentirse bien, saber que funcionamos como un equipo y por eso trabajamos con las emociones para conseguir lo mejor”.

Estudiar por gusto

También encontramos personas, ya adultas, que aprovechan las vacaciones para mejorar su nivel de inglés y sacarse un certificado oficial. Este es otro tipo de perfil de estudiantes que sin duda se repiten cada verano y cuyas motivaciones personales hacen más llevadera la asistencia a clase.

El consejo que sí es extensivo para todos los grupos de estudiantes es que las mejores horas para dedicarle tiempo a los libros en verano son aquellas de menos calor, es decir, a primera de la mañana y a última de la tarde. Y también, que es prácticamente obligatorio para todos, desconectar por completo durante algunas semanas para recargar las pilas y retomar las clases con energía. ¡Así que tomen nota y compartan más tiempo con sus hijos!

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Victoria Contreras Blancas

Periodista con más de siete años de experiencia en medios y comunicación institucional en Málaga y Rincón de la Victoria. Co-fundadora de La Voz de Hoy en septiembre de 2012 con el objetivo de dar un espacio de información, opinión y participación a la ciudadanía. Sin periodismo no hay democracia.

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