El artista y la modelo

El artista y la modelo | Bimba Bosé | Moda
Imagen de Bimba Bosé en uno de los desfiles de David Delfin

La cultura española, barroca y sombría, no está preparada para afrontar la muerte de la modernidad, encarnada en personajes multidisciplinares capaz de marcar una época. Modos de vida como el inglés, tan fríos y húmedos, parecen saber sobrellevar con mayor entereza la pérdida de iconos. Pensemos en David Bowie o Amy Winehouse. Pero en España existe un regocijo en el dolor que bien supo reflejar Pedro Almodóvar en la película “Volver”. Regodeo que, por otro lado, está lleno de melancolía a toro pasado. Mas en tiempos de flaqueza resulta más negro y lorquiano que en cualquier otro país.

La pérdida va asociada a granito negro, claveles rojos, velas e imágenes devocionales. Elementos que nada tienen que ver con la contemporaneidad. Las necrológicas ibéricas adquieren un matiz más bizarro, que choca con fuerza con la estética más minimalista. Esa doble vertiente, constructivista y a la vez folclórica, lleva acompañando las colecciones de David Delfín prácticamente desde sus inicios. Aunque qué duda cabe que es en los últimos tiempos cuando más se ha acentuado el carácter español.

Vienen a la mente colecciones como “Revelations”, “Psoas” o, la más reciente y evidente, “Mentiras”. Series marcadas por la estética española, pasada y colada por el filtro delfiniano. A ella se suman las más oscuras, como “Inferno”. Si bien son “Diastema” y “Missing” las más hirientes. Heridas del alma. La primera de ellas hace temblar al propio David. Confiesa ser incapaz de poder ver este desfile, pues supone una despedida personal a su padre. La segunda, incomprensible para los menos animalistas, recordaba a Alicia, la perrita del malagueño. Un homenaje que enlutaba las prendas de blanco, bajo un aire tan español como los claveles blancos.

Prácticamente todos los desfiles fueron abiertos y cerrados por su eterna inspiración, Bimba Bosé. Ella era la modernidad, la luz, la transgresión. Aportaba contemporaneidad a la parte arraigada y andaluza de David Delfín. Su versatilidad disfrutaba de lo cañí. Y a pesar de ser nieta de torero, ella tiró por otros derroteros. Encarnaba la genialidad, la multidisciplinariedad. Cantante, dj, actriz, artista y modelo. Y sobre todo musa, lo cual implica embriagar con tu talento al artista. También envolver con su belleza a aquel que mira. Beldad que muchos catalogaron de andrógina. Ella prefirió decir que “este país no entiende de bellezas atípicas”.

¿Y qué ocurrirá ahora? ¿Cómo estará David? ¿Qué se le pasará por la mente? El tándem siempre fue absoluto veedor de la obra de Louise Bourgeois. Colecciones como “Intimidad” dejaron constancia de ello. Ella defendía que “el arte es garantía de salud”, traducción que queda recogida en la película “La piel que habito”, del citado cineasta manchego, que también quiso contar con Bimba en su último film “Julieta”. Con todo ello, esperamos que sea la moda el lienzo donde siga plasmando David sus ideas y emociones. Y sea este el que ayude al diseñador a apagar el fuego del dolor, que ahora parece insuperable. Pues la grandeza de Bimba sigue viva, y si Lola Flores inspira a Delfín desde el más allá, contamos con que su musa también lo siga haciendo.

Compartir
Ismael Amaro Martos
Licenciado en Historia del Arte y Máster en Desarrollos Sociales de la Cultura Artística. Investiga sobre diseño de moda, historia del traje y tejidos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here