El alcohol, la droga más normalizada

La imagen del alcohólico que tenemos la mayoría de la gente es la de una persona sin hogar con una chaqueta desgastada y una litrona de cerveza vacía a sus pies”, es lo que asegura el presidente de ARME (Alcohólicos Rehabilitados del Mediterráneo), una asociación que realiza trabajos para alejar del alcohol a personas adictas y dependientes del mismo. Aunque es una droga legal y socialmente incluso está aceptada, el presidente de ARME asegura que es una de las drogas más duras ya que al estar tan normalizada cuesta muchísimo más reconocer el problema. Es difícil darse cuenta de que no puedes pasar sin tomarte esa caña al medio día o el carajillo de después de comer y “aunque lo veamos normal no deja de ser una dependencia al alcohol”, asegura el presidente de la asociación.

Según dice Pedro García, el presidente de ARME, hoy en día resulta socialmente extraño que alguien no beba ni una gota de alcohol, además hay personas que alientan a otras para que beban, sin saber que, tal vez, esa persona haya tenido un problema con el alcohol y le resulte incómodo tener que dar explicaciones por simplemente decir que no a una caña.

La proximidad de fechas señaladas hace que muchas de las personas que han seguido un tratamiento del alcoholismo en Valencia para reconducir su estado se sientan comprometidos con ciertas situaciones incómodas para ellos que se producen durante las fiestas navideñas, como por ejemplo, decir “NO” a la copa de champán después de las doce uvas o no probar un vino especial que algún ser querido ha traído para acompañar la cena.

Desde ARME cuentan que el alcoholismo es una enfermedad muy grave, constituyendo casi el 7% del conjunto de mortalidad. Además, está presente en la mitad de accidentes mortales de tráfico y también está muy relacionado con la violencia de género, con el consumo de otras drogas, con la falta de implicación tanto a nivel familiar como laboral y con la adicción al juego, entre otras.

Podemos concluir que el alcohol es una enfermedad que la sociedad debe dejar de normalizar para comenzar a tomar cartas en el asunto ya que no afecta sólo al individuo sino también afecta a muchos aspectos de su entorno. Socialmente debemos tomar esta enfermedad con tacto y mucha empatía hacia los dependientes del alcohol, pero no debemos seguir omitiendo lo obvio.

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Redacción La Voz de Hoy
Periódico digital de Rincón de la Victoria

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